¿Cuáles son las claves para componer una buena sintonía para informativos?

Me parecía interesante rescatar una entrevista que realicé en 2015 al compositor Josep Sanou para una investigación sobre la presentación y la puesta en escena de los informativos en televisión. Sanou es un referente en España por haber compuesto sintonías para televisión y bandas sonoras para cine y teatro durante casi dos décadas. Entre sus trabajos, podemos encontrar las últimas del Telediario, La Sexta Noticias, Telenoticies o los informativos de GOL TV.

¿Para qué se usan las sintonías en un informativo?

Las sintonías de un informativo son una llamada de atención. Gracias a ellas, la gente, al oir los primeros dos segundos de la música, ya sabe que se trata de un noticiario, aunque no esté viendo la imagen. Para esto, normalmente se usa algún tipo de sonido que indique un aviso.

Además de dar un toque, las sintonías de un informativo también son esenciales para dar ritmo a la narración, ¿qué características tienen que cumplir?

Deberán ser un poco épicas y grandilocuentes, pero sin caer en lo pomposo. Además, tienen que estar dirigidas a todos los públicos porque el telediario es un programa que lo ven desde personas jóvenes a personas más mayores.

También buscaremos un equlibrio en la música para que los técnicos no suban y bajen todo el rato los faders. Hay que tener en cuenta que en los informativos, muchas veces estamos escuchando el sonido ambiente de la noticia junto con la sintonía de fondo.

Tendrán pocas melodías ya que de lo contrario, empiezan a rallar y a ser pesadas. No podemos olvidar que se oyen varias veces al día durante cinco o seis años. Por ello, la clave estará en crear algo muy identificativo, pero no tarareable. Por ejemplo, cuando compuse la sintonía de Telenoticies de TV3, duró más de 10 años y todo el mundo sabía qué era, pero nadie sabía cantarla.

¿Te sueles fijar en el timbre o tono de la voz del presentador?

Sí. Al tener diferentes presentadores, en diferentes franjas horarias, tienes que hacer un baremo. Nos es lo mismo el tono de voz de un hombre que de una mujer.  Tienes que buscar un tipo de frecuencias ni muy agudas ni muy graves que no les molesten. Estos son gajes del oficio que vas aprendiendo con el paso del tiempo. Incluso yo he tenido que cambiar a veces un poco la música. En el caso del Telediario, cambié algunas mezclas porque el timbre de Ana Blanco no encajaba.

¿La sintonía puede influir en la percepción del mensaje de cara al espectador?

Puede, aunque no debería hacerlo. Lo que tiene que transmitir es una tensión, una agilidad, un dinamismo, pero no un dramatismo. Tampoco podrá transmitir ningún sentimiento, como la tristeza o la felicidad. Imagínate que estás viendo alguna imagen de una catástrofe y, en cambio, la música es muy positiva. La sintonía debe ser muy neutra y que permita tanto hacer una noticia de carácter positivo como una más negativo. Este es el punto clave.

¿Qué diferencias hay entre las sintonías de hace unos años y las de ahora?

Hay una gran diferencia. Las de hoy no sobrepasan los 12-15 segundos como muchísimo. Antes había una cabecera de 35 segundos con diferentes melodías porque había más tiempo de desarrollar. Te permitía hacer una serie de movimientos musicales. Ahora con el tema del zapping y tantos canales de televisión, no es posible porque el espectador se va. Así que el reto a la hora de componer es mayor: tienes que crear una estructura de inicio, desarrollo y final en 15 segundos.

Entonces, ¿qué recursos usas para conseguirlo?

Yo suelo emplear toques de llamada. Juego mucho con el timbre y el tipo de sonoridad para que la gente identifique el programa con la primera nota de la composición. Esto yo creo que es lo más importante.

¿Cuál es el proceso para componer una sintonía?

Normalmente, cuando se hacen este tipo de trabajos, se va a concurso con diferentes productoras que crean la imagen gráfica, sean televisiones públicas o privadas. Estas productoras contratan a los músicos. Por ejemplo, la sintonía del Telediario de 2008, la primera que creé, tenía que ser una música minimalista que rompiera con todo lo anterior. A mí, en este caso para crearla, me dieron un fotograma, ni siquiera un storyboard. Cuando termine la música, la presenté a TVE, en este caso, y ellos decidieron qué les gustaba. Por lo general, se va manteniendo un feedback: yo compongo, lo mando al diseñador de la productora y después, adapto los efectos.

¿Las sintonías se componen con sonidos digitales o todavía se usan instrumentos?

Antes se hacía todo un poco más orquestal, imitando al modelo americano de informativos. En los últimos años, en Europa, ha cambiado mucho. De hecho, se puede comprobar en las sintonías de la BBC o la de los Telediarios. Son sonidos mucho más modernos y contemporáneos, aunque yo los mezclo también con instrumentos. Son sonidos más cercanos a la gente.

¿Cuáles son los instrumentos que fusionas con sonidos digitales?

Hoy en día, poco hay de instrumento acústico y cuando los hay, son digitales debido al poco presupuesto y poco tiempo para hacer piezas. Como he dicho antes, se van haciendo a medida que los diseñadores van creando las imágenes. Sin embargo, en el Telediario sí que le metí un chelo como una melodía que ahora se ha convertido en un referente en el informativo [N. del A.: El chelo al que se refiere Sanou, lo escuchamos en este vídeo a partir del segundo 7].

¿Cuáles han sido las sintonías más conocidas que has compuesto?

Sin duda, las de los informativos y, en concreto, las del Telediario de TVE desde 2008. También las de Noticias Cuatro cuando se estrenó durante dos temporadas, las de La Sexta Noticias… Durante más de 20 años hice todo lo de Canal +, donde viví una de mis mejores experiencias ya que trabajaba con artistas, pintores, fotógrafos… y pude experimentar. He hecho cientos de ellas. Al final, la sintonía es una música funcional y de mueblaje y no una obra de lucimiento personal del compositor.

JOSEP SANOU ESTUDIO SINTONIA TELEDIARIO INFORMATIVO
Estudio de trabajo de Sanou. Autor: Josep Sanou

Más papista que el Papa

Que el Papa Francisco hable de todo tipo de temas sin aparentes pelos en la lengua (si fuera por él, se mojaría más), ya nos habíamos acostumbrado. Ya habló sobre el calentamiento global, las personas homosexuales o su visión de la pobreza y los países ricos; ahora, Bergoglio ha vuelto a sorprender en Twitter, medio por el que llega a una audiencia masiva de forma directa.

La sociedad está conectada en todo momento pero, en muchos casos, desinformada. Por ello, advierte de las consecuencias dañinas que puede tener esta situación.

Al de unos minutos, escribe otra pildora más, concretando su mensaje en el periodismo y la necesidad de que vuelva a su lado más humano.

De esta forma, se convierte en una persona relevante más en dar un tirón de orejas a los periodistas para que dejemos el cielo y las nubes, y volvamos a poner los pies sobre la tierra en las personas a las que servimos.

10 cosas que deben cambiar en el periodismo 

No es cuestión de ponernos catastróficos. El periodismo tiene por delante una larga vida en esta sociedad sobreinformada, pero para ello tiene que cambiar la mala praxis que ha ido adquiriendo, sobre todo, en los últimos años de crisis. El nuevo modelo que está surgiendo con las nuevas tecnologías es el marco idóneo para aplicar cambios.

1.»Partidización» de los medios

Una cosa es tener cierta línea editorial y otra cosa es que las noticias estén redactadas con el argumentario de un partido político. Un medio no se debe vincular a una organización y defender sus intereses particulares usando la información y su capacidad de influir. Unos ojos para ver la actualidad sí, pero sin usar los ojos del político.

2. Condiciones precarias

Desde noviembre de 2008, cerca de 12.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo. Muchos medios han cerrado y otros sobreviven a duras penas. Poca plantilla para la misma carga de trabajo y esa misma plantilla con contratos de falsos autónomos y salarios por los suelos. Nada que no ocurra en otras profesiones, pero, al igual que en las otras, afecta al resultado final del producto.

3. Somos hombres orquesta

Un medio de comunicación con presencia en diferentes soportes (televisión, radio, papel, web, redes sociales) y un periodista para cubrir la misma información y contarla a través de todos ellos. El profesional de radio va a la rueda de prensa y, además de coger el audio y elaborar su pieza para la antena, tiene que sacar fotos para la noticia escrita de la web y grabar un vídeo para difundir en redes sociales. No domina todos los lenguajes y probablemente no llegue a todo como le gustaría. Periodista multimedia lo llaman los académicos; periodista «multimierda», prefiero llamarlo yo.

4. Reporteros de oficina

El redactor se limita a copiar y pegar teletipos en la web o a realizar sus informaciones con las notas de prensa que le mandan los gabinetes de comunicación al correo. Entre otras cosas positivas, las nuevas tecnologías han permitido que la información llegue a la redacción y no sea el periodista quien salga a buscarla. Pero nunca olvidemos que los directores de comunicación redactan notas de prensa y no noticias, y que la base del periodismo está a pie de calle junto a la ciudadanía.

5. El Trendic Topic de Twitter como escaleta

Telediarios sobre contenidos virales en Internet. Lo vemos cuando sacan los tuits más irónicos sobre el plato de Masterchef León come gamba  o el vídeo de You Tube del chino que dispara garbanzos con los cartílagos de la oreja. Divertidos de ver, pero, ya que el tiempo en un informativo es muy limitado, debemos aprovecharlo con asuntos menos banales.

6. Palabrería para rellenar horas

Sabemos que la tertulia es lo más barato de producir y que rellenan horas de programación a base de un recurso que no se agota: la actualidad. Sin embargo, el hecho noticioso se agota y es cuando entran en aspectos que lejos quedan del interés público, como el amarillismo político. Como dice un amigo, «te cuentan hasta los mocos de Pablo Iglesias». Más periodismo sí, pero que, efectivamente, sea periodismo.

7. Los «todólogos» en tertulias

Sentados en el mismo sitio, suelen opinar sobre todos los temas: desde la crisis en el Real Madrid hasta de la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Además, a todas horas en diferentes cadenas. Y tú te preguntas: ¿Cuándo sacan tiempo para documentarse, entender lo que pasa, consultar a sus fuentes y ya ofrecer un juicio de valor? Pues parece que entre intermedio e intermedio cuando salen al baño.

8. Publicidad encubierta

En las páginas de cultura de un periódico de un grupo de comunicación encontramos solo críticas de libros de la editorial que forma parte del mismo grupo. El informativo de televisión termina con una pieza sobre la serie que van a emitir a partir de las 22:30 o sobre la última película que ha producido su canal. Por no hablar de comprar directamente programas monográficos, reportajes o entrevistas.

9.  Publicidad institucional

Parte de los ingresos en publicidad de un medio proviene de las instituciones: la DGT que conciencia sobre los adelantamientos peligrosos, el Gobierno que abre la campaña de vacunación o el anuncio del Día de las Fuerzas Armadas. Es por eso que los Gobiernos pueden llegar a condicionar los beneficios de las empresas informativas. Varios medios ya han denunciado casos en los que los gabinetes invierten más publicidad institucional en los medios afines. Entonces, ¿qué tendrá que hacer un medio para conseguir más ingresos por esta vía? Respuesta clara.

10. Los egos y las envidias profesionales

Kapuscinski decía: «Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. […] Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe,sus intereses, sus dificultades, sus tragedias». Los que trabajamos en redacciones ya sabemos que precisamente humildad  y  empatía no sobran en la profesión. Acabemos con las hogueras de vanidades.

Y, precisamente, disculpad si con esta entrada os da la sensación de que me las tiro de gurú del periodismo. Para nada, una opinión más en este cajón de sastre.