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Desinformación y violencia: el caso de Lorca

Esta semana un grupo de ganaderos porcinos asaltó el pleno del Ayuntamiento de Lorca (Murcia). De por medio, una normativa municipal sobre las macrogranjas de cerdos en la zona. Solo hubo seis identificados a pesar de que en las fotos y vídeos se percibía perfectamente a los asaltantes.

De hecho, Radio Murcia, la emisora de la SER allí, reconoció a uno de ellos. Es un conocido empresario quesero. Le llamaron, hablaron con él y se mostraba arrepentido. Admitió que lo hizo porque estaba desinformado: «Se calentó mucho el ambiente. Nos dijeron unas cosas que no coincidían con la realidad. La desinformación muchas veces hace tomar decisiones que no son coherentes y esta es una de ellas».

Lo ocurrido en Lorca se repite cada vez más. Fui violento porque estaba desinformado es una expresión que si llega a convertirse en frase popular será a la altura de la vergüenza de quienes la pronuncian. Eso sí, habrá que hacer el esfuerzo de creerles —también dejarán claro su nivel de inteligencia— o, si es cierto que fueron desinformados, lo hicieron hasta llegar a conductas violentas.

Realmente, este es el modus operandi de varios episodios contra instituciones. La desinformación lleva a las personas violentas al poder y puede convertir en violentas a las personas. La mentira crea un mundo de mentira donde la violencia es el lenguaje que mejor funciona. Y de esa forma hace que un conocido empresario del queso tome «decisiones que no son coherentes».

Lo sucedido en Lorca es peligroso. También los testimonios posteriores, como el del cuestionado líder del Partido Popular, que tras su frase de condena introdujo un pero, dejando la primera parte de su reprobación invalidada. Vox directamente no condenó los hechos.

Este grupo de golpistas porcinos montó su propio ‘asalto al Capitolio‘, versión española. George Orwell ya lo contaba en Rebelión en la granja (1945). Los cerdos siempre acaban saliendo del granero y caminando con dos patas.

Ibai Llanos y Ramontxu ‘dan la campanada’

Ibai Llanos sigue desmontando las formas de consumo y producción audiovisual. Ya sorprendió con las entrevistas a famosos jugadores de fútbol y, ahora, ha vuelto a dar la campanada con Ramón García: retransmitió la entrada en 2022 desde la Puerta de Sol. Lo hizo en su canal de Twitch, a pesar de que algún canal en abierto intentó comprarle los derechos de emisión.

El famoso ‘streamer’ ha ido más allá. Ha salido de su casa, a diferencia del año pasado, y se ha instalado en el lugar con el alquiler más caro para dar la bienvenida a un año nuevo. En el edificio número 11, donde antes estaba el luminoso de Tío Pepe. Montó su set en una planta más baja que las televisiones, en el segundo piso, con un tiro de cámara peor, en el que no se veía la esfera del reloj. Sin embargo, cumplía su objetivo: estar ahí para ganar en presencia e influencia.

IBAI LLANOS RAMON GARCIA

El contenido también estaba a la altura de cualquier otra producción de retransmisión de campanadas. Desde un ‘making of’ a su llegada a Sol, con patrocinio incluido, hasta la habitual tertulia con sus colaboradores y ‘streamers’ habituales de repaso del año. Eso sí, todo hombres. Por cierto, jugada maestra de Ramón García al aceptar esta propuesta y renovarse para llegar a una nueva generación.

La realización y la escenografía tampoco se han quedado atrás. De la cámara y el micrófono frente a su ordenador, a una realización multicámara con varios planos de la plaza y del reloj. Dos sets: uno en la ventana que da al edificio de la Delegación del Gobierno en Madrid y otro con una mesa para los tertulianos.

A nivel comercial, incluso conseguía reunir a varios patrocinadores —de dónde si no tanto presupuesto para el despliegue—, varias marcas de comercio electrónico o de snacks. Todo muy acorde a su perfil de audiencia.

Está claro que esto no se puede comparar en nivel de beneficios, ni de audiencias (hasta 800.000 espectadores en uno de los picos) a cualquier otra propuesta de una televisión generalista. Este evento forma parte ya de una tradición asentada de reunirse frente al televisor con rostros de corte familiar ya asentados. No obstante, el experimento está hecho y ha salido más que notable. Ibai ha vuelto a abrir una nueva galaxia de contenidos y de formas de comunicar y llegar a la audiencia en un evento tan seguido como este.

Lo que hace Ibai Llanos no es periodismo, pero es lícito y respetable

Muchas compañeras y compañeros de profesión llevan unos días criticando que Messi haya escogido a Ibai Llanos para su primera entrevista tras fichar por el PSG. El argentino ha concedido la exclusiva a un streamer, algo que hasta ahora no se había visto. A nadie se le escapaba que la charla con Ibai sería más cómoda y fácil que con cualquier periodista. Además, la visibilidad es prácticamente la misma porque los medios iban a comprar ese contenido.

Esto no es un capítulo más en el denso libro sobre intrusismo en el mundo del periodismo. El bilbaino en ningún momento se ha inmiscuido en el mundo de la información. Su intención no ha sido ni será hacer periodismo, sino generar contenido para entretener. Ibai Llanos no quiere rivalizar con los medios. «Ni soy periodista, ni quiero competir con la prensa, respeto mucho la profesión y tengo muchos amigos. Pero no puedo rechazar estas cosas si me invitan, ya lo siento», escribió en Twitter cuando saltó la polémica.

Nadie cuestiona que un invitado vaya «a divertirse» a El Hormiguero. El público de sobra conoce que el programa de Pablo Motos no es un formato periodístico, sino de entretenimiento, aunque en ocasiones el invitado pueda tener interés informativo, como lo tuvo Messi en la aparición de Ibai en Twitch.

Ibai Llanos en la presentación de Lionel Messi.

Todavía los profesionales de los medios no somos conscientes de que el monopolio de la información ya no lo tenemos en los medios convencionales. No hay más que ver las bromas y el desprecio hacia Ibai cuando visitó El Partidazo de COPE. Sus periodistas deportivos todavía no entienden lo que hace. Con las nuevas tecnologías, cualquier persona, con talento, gracia y esfuerzo, puede adelantarnos en contenidos. La competencia crece por lo tanto, así que la única forma de hacerle frente es aceptando esta nueva situación.

Con este nivel de arrogancia que aún conservamos en las redacciones, es normal que el nuevo público conecte más con Ibai que con los locutores deportivos que hablan desde su púlpito. Y que el futbolista de turno —el último, Piqué— prefiera echarse unas risas con el streamer. El caso es mantener una charla divertida, sin más intenciones, como se hace en muchas tertulias deportivas, pero sobre la decadencia del periodismo deportivo en un infoshow, ya hablaremos otro día.