La paja en el ojo ajeno

Rajoy reunía el pasado sábado a todo su consejo de ministros para ver cómo podían aplicar el artículo 155 en Cataluña. Un punto de la Constitución española concreto porque habla de la supresión de una autonomía, pero, a la vez, abstracto porque no aborda las medidas necesarias «para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones». Por ello, el Gobierno español, con el apoyo de Ciudadanos y las primeras filas del PSOE, van a abrir un libro en blanco y empezar a escribir.

Tras la reunión, conocíamos que el Estado tomará las riendas de los medios públicos catalanes, que tanta polémica han levantado semanas anteriores por el tratamiento concedido al procés soberanista. De hecho, los partidos constitucionalistas y la Sociedad Civil catalana han afirmado en varias intervenciones que TV3 es un canal al servicio del independentismo.

Rajoy y Sáez de Santamaría en una fotografía manipulada en TV3.

Bajo este punto de vista, más o menos acertado, el documento de Moncloa se compromete a que los órganos o la autoridad que se creen garanticen «la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político, social y cultural». Además, esa información deberá garantizar «el equilibrio territorial, así como el conocimiento y el respeto de los valores y principios contenidos en la Constitución española y el Estatut, tal y como establece el artículo 26 de la Ley 22/2015 de la comunicación audiovisual de Cataluña». Por el momento, todo apunta a que están buscando nuevos directivos para TV3, Catalunya Radio y el organismo que las aglutina, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA).

Las reacciones no han tardado en llegar cuando se hizo pública la noticia. Tanto los profesionales de la casa, así como el Comité de Empresa de TV3 han mostrado un total rechazo a la intervención de la cadena pública al considerarlo como un «ataque directo, indigno e impúdico al derecho a la libertad de expresión y de información». A este rechazo, también se unían otros tres organismos de televisiones públicas, como el Consejo de Redacción de EiTB, el Comité Intercentros de CRTVG y el Consejo de Informativos de RTVE.

Me resulta un contrasentido el hecho de que el Estado intervenga la televisón pública catalana para asegurar la pluralidad y el derecho a la buena información, cuando en TVE no lo hace. Por todos son conocidos los multiples casos de manipulación informativa denunciados por el Consejo de Informativos en los últimos cinco años, cuando la mayoría absoluta del PP impuso la elección a dedo del Presidente de RTVE. Los políticos siguen pensado que tienen el poder sobre los medios al servicio de la ciudadanía —porque ella los paga— y eso flaco favor hace a una democracia. Mientras sus señorías sigan con esta sensibilidad hacia este estilo de » información veraz, objetiva y equilibrada», cualquier excusa será buena para meter las zarpas. Y así hemos llegado a una RTVE y una TV3 intervendias.

Pseudonoticias

El otro día, leí en El País un reportaje sobre varios sitios web que publican y comparten noticias falsas. Son bulos que en su titular no cuentan toda la verdad o nada de ella para llamar la atención en las redes sociales. De esta forma, los usuarios los comparten, aumentan las visitas a la página y, en consecuencia, los ingresos por publicidad.

Este tipo de portales se hace pasar por medios de comunicación para ganarse la credibilidad de los lectores. Páginas web, como Cerebrother.es o Mediterráneo Digital, se aprovechan de la ingeniudad de algunos lectores para lucrarse y obtener beneficios. Y lo dicen sin pelos en la lengua, como se puede leer en el reportaje.

Es una forma de hacer negocio ruín y rastrera con publicaciones que de lejos se parecen a otros portales de publicaciones falsas, como El Mundo Today. La diferencia principal es que EMT usa la ironía para hacer una crítica social con titulares que nos hacen sospechar a la primera que son escritos falsos.

Sin embargo, lo que más me preocupa es la credibilidad que los usuarios dan a las redes sociales y a los contendios que se comparten. Sin ir más lejos, ayer me comentaba un amigo exaltado que iban a cancelar Sálvados por presiones políticas. Lo había leído en una cadena de mensajes en Whatsapp y, obviamente, era un bulo.

Más complicado es detectarlo en redes sociales donde contenidos veraces se mezclan con otros que son inventados por portales como los que citado y no quiero enlazar para no aumentar sus visitas. Por ejemplo, Facebook podría establecer alguna forma para asegurar al usuario que esa página comparte noticias de calidad y debidamente contrastadas. Lo mismo se podría aplicar a Twitter. Mecanismos más allá del tick oficial de cuenta verificada.

Por mucho que los medios se esfuercen por ofrecer noticias contrastadas y honestas —que, por otra parte, es lo que deben hacer siempre—, no son nada si el canal de las redes sociales no ofrece unas garantías mínimas que potencien el buen hacer del periodismo y de los medios que las utilizan.

Clases de periodismo: 6 formas de identificar noticias falsas

La inocentada que seguimos sufriendo

Hace 6 años, el 28 de diciembre, se vivió la mayor inocentada nunca vista en televisión. El canal de información CNN+ desaparecía de nuestra TDT tras cesar sus emisiones a las 23:59. Aquí tenéis los últimos momentos de su último boletín que incluía la noticia de su propio cierre.

Esta democracia se quedaba un poco más coja. No solo porque perdía un medio de comunicación de tantos que se iban destruyendo por culpa de la crisis, sino que también era el único canal temático de información contínua privado. De esta forma, el espectro se queda únicamente con el Canal 24 horas de TVE, desgraciadamente, en manos del gobierno de turno.

La razón del cierre, según El País, fue la «renuncia a alquilar a Telecinco un canal para producir una oferta basada en la información. Esta opción formaba parte de los acuerdos de fusión entre Cuatro (de Prisa TV) y Telecinco (Mediaset) firmados en diciembre de 2009l». Y es que CCN+ surgió tras un acuerdo entre Turner Broadcasting System International, que es responsable de la cadena CNN, y Sogecable, medio dentro de Prisa.

Si algún día lo fue, hacer información en televisión no es rentable y más durante 24 horas diarias. La infraestructura que necesita contar las noticias en este medio visual es inmensa y muy técnica. En el proceso de elaboración, intervienen numerosas personas y varios equipamientos que se quedan obsoletos cada pocos años. Eso sí, el prestigio que da un espacio informativo es inmenso para el canal y cumple con dos de las funciones básicas: informar y generar opinión.

40 millones de euros en pérdidas sólamente en sus 3 años de emisión en la TDT y no encontrar un plan de viavilidad a medio o largo plazo fueron razones más que suficientes para cerrar CNN+. Una decisión tomada por los directivos empresarios de Prisa en el contexto de un sector que comercia con la información como cualquier otro bien más. Y para más inri, en esa misma frecuencia a las 00:00, comenzó a emitir otro canal 24 horas… pero de Gran Hermano. Las antípodas de un minuto a otro.

Para conocer más sobre este canal, recomiendo totalmente el libro de una profesional que trabajó aquí y que actualmente se dedica a la docencia, Esther Cervera, titulado CNN+. Mucho más que noticias.