Si te gusta el periodismo, te gustará la radio

La reflexión del título se recoge en el libro Periodistas de Juan Tortosa. Es tan acertada que, efectivamente, no conozco a nadie que le guste el periodismo y que no le haya entusiasmado la radio. Hay varias razones, pero la principal consiste en ser la forma de comunicación más inmediata y directa. Algo que va intrínseco en el ADN de cualquier periodista.

Solo hay que pasar una mañana en cualquier emisora. Llega un teletipo de última hora (también un tuit o un mensaje de Whatsapp, hoy en día). El periodista contrasta que la información es cierta. Va al estudio (o entra por teléfono) y lo cuenta. Y ya está.

No necesita grandes infraestructuras, y es inmediata y humilde. La radio va al mensaje, al contenido, sin rodeos, ni dejarse distraer por interferencias. Simplemente, una persona cuenta y otra escucha, en definitiva, como la comunicación diaria interpersonal. Dos cómplices que llegan incluso a intimar y a crear lazos de fidelidad.

Por eso es el medio de comunicación que más posibilidades tuvo y tiene de acercarse a la simultaneidad en la transmisión de contenidos. A esto ayuda sin duda que la programación radiofónica desde hace unos años permite interrumpirse con relativa sencillez al estar, por lo general, fragmentada en grandes programas de actualidad emitidos en directo.

La radio es silencios, voces y sonidos; es comunicación en estado puro con lo que se hace difícil que no excite a cualquiera que le guste el oficio de contar. Con esa lealtad profesional hacia el medio, no es de extrañar que se posicione como el medio más creíble para la ciudadanía, según un estudio del Eurobarómetro. Que viva para largo la radio en cualquiera de sus formatos.

12 expresiones que deberías saber si trabajas o quieres trabajar en radio

Como en cualquier otro oficio, la radio también tiene su propio argot. Son palabras y expresiones que sirven para comunicarnos rápidamente sobre cuestiones esenciales cuando uno está en directo. Los redactores (quienes cubren y redactan noticias), los editores (quienes seleccionan y jerarquizan esas noticias, y presentan el informativo) y los técnicos de sonido se entienden con este vocabulario forjado alrededor de los micrófonos. Estas son doce expresiones que deberías saber si trabajas en la radio o tienes pensado trabajar en ella.

Cuadra a pitos: Se pide al técnico que lo que suena encaje con las señales horarias, esos pitidos que saltan cada media hora en la radio. Por ejemplo, la publicidad o una canción se intenta que terminen justo antes de cambiar de hora y sonar esos pitidos.

Pitos limpios: Son esas señales horarias cuando van sin ningún sonido de fondo. También se suele usar la expresión ‘pitos en negro’.

Cuadra tú: Cuando en un informativo falta por ‘rellenar’ algunos segundos y ya no quedan noticias, se pide al técnico que termine de completar esos segundos. Normalmente, se suele alargar la música, añadir publicidad o promociones. Todo a gusto del técnico.

Voy corto, mete promos: Parecido a la expresión anterior, pero aquí se apuesta por promocionar los espacios de la emisora en las pausas publicitarias. Esta frase en muy usada en los agonizantes informativos de agosto donde no hay muchas noticias.

Con buenas tardes: El editor/presentador pide al redactor que comience a hablar saludando (normalmente suele ser un ‘buenas tardes’ o ‘buenas noches’) porque en el paso que él le va a dar, también le saludar de esa forma.

Vas con doble saludo: El editor/presentador saluda en primer lugar al redactor y este le devuelve el saludo. Después ya le da paso con la información que corresponda. Esto se suele dar cuando una noticia se divide en varias piezas o es un acontecimiento al que el editor le da especial importancia y realza la labor del redactor como experto en ese tema.

Tira la local: Este término se usa en las grandes emisoras que emiten en cadena para un territorio amplio, pero que a la vez cuentan con desconexiones para emitir programación y publicidad local. Esta indicación se lanza para que se produzca esa desconexión y cada emisora local emita su programación.

Entras en vacio: Cuando el locutor comienza a hablar sin sintonía, ni música de apoyo. También se suele emplear expresiones como ‘entras en negro’ o ‘ vas en negro’.

Cinco, ciudado, abro: Cuando se cierran los micrófonos mientras suena un corte, el estudio es una fiesta y todo el mundo empieza a hablar y a moverse sin preocupación. A falta de cinco segundos del corte que suena para acabar, el técnico avisa a través de la comunicación interna de los cascos que va a abrir el micrófono. Entonces todo el mundo recupera su compostura para continuar con el informativo.

Recojo yo después del corte: Quien diga esto será el que actúe después de sonar un corte. Puede ser el propio locutor para dar un apunte final o bien el técnico que meterá una ráfaga, un golpe, una sintonía…

¿Lanzas/Te tiras tú los cortes?: Cuando se locuta una crónica en directo fuera del estudio central, el técnico tiene que saber si tiene que pinchar él los cortes o si será el locutor en su lugar quien los pinche. Para esta segunda opción, el técnico no tendrá que hacer nada más que mantener abierta la línea de conexión, mientras que para la primera opción, necesitará tenerlos antes para lanzarlos él.

No llego, no llego: Muy usada en las redacciones de medios audiovisuales. El locutor la grita en alto y muy agobiado terminando de redactar o imprimir sus textos segundos antes de entrar en directo. Al final, mejor o peor, pero siempre se llega.

Bonus

¿Donde coño están ‘los de deportes’?: Se puede sustituir por ‘los del tiempo, los de trafico’, etc. En la radio se apuran mucho los tiempos y se llega al estudio, por lo general, segundos antes de entrar en directo. Esta frase se la oirás a un editor al borde del pánico al ver que tiene que dar paso a Deportes y todavía no hay nadie de esa sección en el estudio. Se han dado casos de estar leyendo el paso a esta sección y el compañero entrar corriendo por la puerta.

Cuando medios y poder político se alían para debilitar a un gobierno

En las últimas semanas hemos conocido diferentes noticias que están poniendo en jake a varios miembros del Gobierno español. La más reciente, las grabaciones publicadas por el portal moncloa.com sobre la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en una comida con jueces y policías, entre ellos, el ex comisario José Villarejo.

Sin embargo, no es la primera vez en democracia que medios de comunicación y poder político se alían para debilitar a un gobierno. El número más vendido de la historia de la revista TIEMPO entrevistaba a Luis María Anson, ex director del diario ABC. Entre otras declaraciones, Anson contó cómo un grupo de periodistas se organizó para elevar la crítica contra Felipe González e impedir su reelección en 1996. “Para terminar con González se rozó con la estabilidad del Estado”, llega a afirmar Anson.

El ‘tamayazo’ es otro de los casos más sonados. En 2003, los tránsfugas socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez impidieron con su abstención que Rafael Simancas fuera investido presidente de la Comunidad de Madrid. Su cambio en el sentido del votó permitió la entrada de Esperanza Aguirre. Se abrió una investigación para examinar la hipotética relación de Tamayo y Sáez con el PP o con las constructoras que terminó sin arrojar grandes conclusiones. Tanto el PSOE como el PP evitaron el tema y lo sacaron del debate público, acompañado por un silencio mediático. En 2013, InfoLibre publicaba unos documentos manuscritos por Tamayo con los que afirma que fue un plan orquestado.

Un año más tarde, tras los atentados del 11-M en Madrid, el Gobierno de Aznar se empeñó en mantener la tesis de ETA en la autoría de los atentados. Una postura que le hizo perder las elecciones tres días después frente a Zapatero, que salió como ganador. El Partido Popular contó con el apoyo de medios públicos y privados afines a su ideología para deslegitimar esa victoria y crear una teoría de la conspiración.

La independencia en los medios es más necesaria en estos tiempos que corren, donde la información intencionada inunda toda la sociedad a través de diversos canales. Y como dice Iñaki Gabilondo, en toda inundación lo primero que escasea es, precisamente, el agua potable.

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