El despegue de un canal utilizando la convergencia como combustible

Ya han pasado casi dos años desde que se puso en marcha FranceInfo, el canal de noticias 24 horas de France Télévisions, la empresa pública de la televisión francesa. Un proyecto informativo que surge a partir de una radio asentada y con la que comparte varias sinergias. Algunas de ellas con gran éxito y otras con menos acierto. Son las consecuencias de la convergencia mediática.

Francia era de los pocos países europeos cuyos organismos audiovisuales públicos no contaban con un canal de información continua. Existían otros canales de información asentados, como France 24, de financiación semipública; CNews, filial de Canal+; o LCI, del Grupo TF1 y líder en estos canales temáticos.

En este desolador panorama, FranceInfo se gestó, por un lado, con una competencia fuerte y,  por otro, con una audiencia francesa tan desfragmentada como en España. Así que rentabilizar un nuevo canal en un sistema en crisis era a priori algo muy complicado que solo estaba al alcance de las corporaciones públicas. Más aún si se trataba de información donde los ingresos publicitarios son casi nulos (la televisión pública en Francia emite algo de publicidad).

Por ello, ha sido interesante la estrategia de convergencia que han seguido los creadores de este canal a partir de la radio propiedad de Radio France con 4,5 millones de oyentes. Es decir, aprovechar el tirón de la emisora para empujar a la televisión. Esta podríamos dividirla en tres apartados: imagen, programación y contenidos.

 

Imagen

Primeramente, han usado el mismo nombre, FranceInfo, y toda su imagen corporativa, los identificativos, jingles y sintonías (compuestos por Jean-Michel Jarre), creados para esta nueva etapa convergente.

Por consiguiente, surge una marca que drena de dos grandes soportes. Cuando el espectador apaga la tele, tiene presente que puede seguir informado a través de la radio. O viceversa. Se crea una sensación de poder estar informado en todo momento a través de servicio público multimedia.

Programación

En segundo lugar, esta convergencia también se ha trasladado a la parrilla, donde hacen emisiones simultáneas, siempre tomando como referencia la radio. O sea televisan algunos de sus programas. Es el caso del boletín informativo que sale al aire cada diez minutos desde el estudio L’info de la Maison de la Radio. Además, se emiten en simulcast programas como 8H30 Toussaint/Aphatie, Tout est politique o Les informés de franceinfo en el estudio 221. El resto de programas se hacen en la redacción situada en el llamado atrium de France Télévisions, lugar desde donde se emitieron durante varias temporadas los informativos del canal France 2.

De esta forma, se consigue un abaratamiento de los costes, que en la producción de noticias son muy altos, y se traslada el éxito de los locutores estrellas y sus programas de la radio a la tele.

Forma de contenidos

En tercer lugar y por consiguiente, la convergencia mediática llega a la forma de sus contenidos. Y ahí está su punto débil porque la radio y la televisión tienen lenguajes distintos. Me refiero a los boletines, que no incluyen por lo general imágenes en colas ya que  solo cuentan con un monitor de apoyo en el que proyectan fotos. Lo mismo ocurre cuando pinchan cortes en la radio, al seguir viendo en televisión la imagen de plató, en vez del protagonista. En el supuesto de que se incluyan unas imágenes, el texto hablado no les hace referencia porque, recordemos, la radio es quien lleva la batuta de la emisión. Por lo que se hacen pesadas estas conexiones con la Maison de la Radio.

Con la realización ocurre algo similar. En los espacios emitidos desde el estudio 221, es lenta y aburrida. Asimismo, en la pantalla escuchamos indicativos propios para la radio, pero innecesarios en televisión debido a que se resuelve con rótulos o la propia cabecera. Respecto a las sintonías, hay un batiburrillo: algunas mezclas dirigidas para televisión (lo que hacen que en radio queden muy largas) y otras dirigidas para radio (demasiado repetitivas en televisión).

A pesar de que esta tercera capa no tenga un buen resultado, es interesante ver cómo florece un proyecto nuevo gracias al capote que le echa un proyecto radiofónico asentado. La convergencia mediática ha servido como empujón estos dos primeros años para el canal que, aunque tiene mucho por mejorar, ha despegado y cada día reúne más espectadores.

plateau-nouvelle-chaine-franceinfo-26-2016-locaux-radio-france_1_1400_933

 

La paja en el ojo ajeno

Rajoy reunía el pasado sábado a todo su consejo de ministros para ver cómo podían aplicar el artículo 155 en Cataluña. Un punto de la Constitución española concreto porque habla de la supresión de una autonomía, pero, a la vez, abstracto porque no aborda las medidas necesarias “para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones”. Por ello, el Gobierno español, con el apoyo de Ciudadanos y las primeras filas del PSOE, van a abrir un libro en blanco y empezar a escribir.

Tras la reunión, conocíamos que el Estado tomará las riendas de los medios públicos catalanes, que tanta polémica han levantado semanas anteriores por el tratamiento concedido al procés soberanista. De hecho, los partidos constitucionalistas y la Sociedad Civil catalana han afirmado en varias intervenciones que TV3 es un canal al servicio del independentismo.

Rajoy y Sáez de Santamaría en una fotografía manipulada en TV3.

Bajo este punto de vista, más o menos acertado, el documento de Moncloa se compromete a que los órganos o la autoridad que se creen garanticen “la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político, social y cultural”. Además, esa información deberá garantizar “el equilibrio territorial, así como el conocimiento y el respeto de los valores y principios contenidos en la Constitución española y el Estatut, tal y como establece el artículo 26 de la Ley 22/2015 de la comunicación audiovisual de Cataluña”. Por el momento, todo apunta a que están buscando nuevos directivos para TV3, Catalunya Radio y el organismo que las aglutina, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA).

Las reacciones no han tardado en llegar cuando se hizo pública la noticia. Tanto los profesionales de la casa, así como el Comité de Empresa de TV3 han mostrado un total rechazo a la intervención de la cadena pública al considerarlo como un “ataque directo, indigno e impúdico al derecho a la libertad de expresión y de información”. A este rechazo, también se unían otros tres organismos de televisiones públicas, como el Consejo de Redacción de EiTB, el Comité Intercentros de CRTVG y el Consejo de Informativos de RTVE.

Me resulta un contrasentido el hecho de que el Estado intervenga la televisón pública catalana para asegurar la pluralidad y el derecho a la buena información, cuando en TVE no lo hace. Por todos son conocidos los multiples casos de manipulación informativa denunciados por el Consejo de Informativos en los últimos cinco años, cuando la mayoría absoluta del PP impuso la elección a dedo del Presidente de RTVE. Los políticos siguen pensado que tienen el poder sobre los medios al servicio de la ciudadanía —porque ella los paga— y eso flaco favor hace a una democracia. Mientras sus señorías sigan con esta sensibilidad hacia este estilo de ” información veraz, objetiva y equilibrada”, cualquier excusa será buena para meter las zarpas. Y así hemos llegado a una RTVE y una TV3 intervendias.

20 años de sabiduría y ganancias

Saber y Ganar ha cumplido 20 años y lo celebró la semana pasada recordadno los mejores momentos que tuvieron como guinda la emisión del programa del viernes en directo. Jordi Hurtado, Juanjo Cardenal y el resto del equipo, y concursantes soplaron las velas como uno de los espacios más rentables en términos de audiencia y en términos de servicio público que tiene La 2.

El veterano concurso es uno de esos míticos programas que ha sobrevivido gracias a su sencillez, su caracter cultural y a unos espectadores fieles que encienden sus televisores en la sobremesa los siete días de la semana. Pero este concurso ha ido mucho más en estas dos décadas.

El equipo de Saber y Ganar con los

El equipo de Saber y Ganar con los “magníficos”.

Para empezar es el concurso de la televisión en España que más prioriza el conocimiento al espectáculo. No hay más que ver otros programas como Ahora caigo, que buscan a concursantes llamativos (por decirlo de alguna forma). Saber y Ganar recibe a  concursantes y les trata con mucho respeto, incluso les habla de usted, porque junto a los espectadores, son el pilar de todo concurso. Precisamente, con los concursantes se crea un vínculo hacia el espectador que vive con ellos la emoción de acertar o fallar respuestas. El televidente los conoce y se identifica de ellos porque están durante varios programas en los que conocemos más sobre su vida profesional y privada. Más tarde, esta estrategia de fidelizar a la audiencia a través de los concursantes ha sido copiado por otros formatos como Pasapalabra.

Por otra parte, la mecánica del programa no se queda en anunciar la respuesta correcta sino que profundiza en ella y da más detalles. Una carta más a favor de la divulgación de la cultura de La 2. El dinero tampoco es algo fundamental ya que las cantidades que se reparten quedan lejos de los botes de otros concursos y en los 30 minutos de programa pocas veces se nombra. Es más, los concursantes no juegan por euros sino por puntos.

Además, si a esto le sumamos una realización sencilla y minimalista pero efectiva; un presentador empático y que conecta con el espectador (no nos engañemos, Jordi Hurtado sí ha cambiado en todo este tiempo); y la reconocible voz de Juanjo Cradenal lanzando las preguntas, se crea un programa para toda la familia que a pesar de no haber cambiado en estos 20 años sigue acompañando la sobremesa de miles de españoles.