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Twitter y periodismo
Desde que llegó Twitter a España en 2005, ha cambiado la forma de ver, entender y hacer periodismo. Hoy en día, casi todos los periodistas (o por lo menos, lo que se quieren hacer ver) tienen una cuenta a su nombre. En ella comparten noticias, interactúan con otros usuarios, opinan, debaten y reciben críticas de usuarios anónimos.
La radio cuenta con otra forma más de que sus oyentes interactúen con los programas, sobre todo las emisoras de radio juveniles, que saben que esta es una forma más de publicitarse y conocer la opinión de sus oyentes. Ejemplo de ello, es el hashtag del programa Euroclub de EuropaFM, #EnElEuroclub, con el que muchos oyentes piden canciones y es Trendic Topic habitualmente por la noche. Aunque otros programas dirigidos a otro target también se comunican con sus oyentes de esta forma para pedir opiniones o comentarios, aunque el feedback no sea tan intenso.
(Al Rojo Vivo), #ElGranDebateT5, #QQCCMH (¿Quién quiere casarse con mi hijo?). En los programas del tiempo o noticias, los usuarios mandan sus opiniones, noticias o preguntas, y las sacan en el espacio. Eso fue lo que me pasó a mí en Informativos Telecinco el año pasado. Twitteé a Josto Maffeo porque leí una noticia que me pareció interesante para su sección en el programa matinal, le pareció interesante y la publicó. Un ejemplo más de la interactividad que podemos tener. Los medios online también han sabido sacarle provecho. Ya tienen cuentas y añaden gadgets y botones de Twitter a sus ediciones. Los usuarios que les siguen entran en los enlaces de las noticias que tweetean y tras leerlas, le hacen al medio un retweet o tweetean esa noticia con esos botones. En definitiva, la noticia se expande por un amplio número de usuarios.
Esta popular red de microblogging es lo más actual que nos podemos encontrar, superando a la radio o a las webs online. Twitter supera en inmediatez a los demás medios. Creo que es básico para los periodistas y que todos deberían probarla. Yo soy un usuario bastante activo en Twitter desde que me hice la cuenta hace 2 años y la uso con fines periodísticos solamente. Para contar mi vida ya estoy en otras redes sociales. Desde mi cuenta opino, me informo e informo a mis seguidores. Yo intento seguir a toda clase de periodistas tenga, o no, afinidad con ellos. Yo siempre he dicho que “seguir en Twitter a personas que piensan igual que tú, es como comprar todos los días el mismo periódico y pensar que estás informado”.
También pienso que es una forma eficaz de conseguir fuentes y de comentar noticias con otros periodistas de distintas partes de España y de distintos medios. Puedes debatir y compartir opiniones sobre cualquier tema. De hecho, esta es una de las utilidades que más me gusta.
Sin embargo, hay que tener cuidado porque hay mucha información y muchas fuentes, por lo que el periodista tiene que saber qué fuentes son fiables para poder llevar a cabo las informaciones. Ya se han dado casos de, por querer ser el primero en contarlo, publicar una noticia no contrastada y luego tener que rectificar.
En conclusión, veo más ventajas que inconvenientes al uso de Twitter con fines periodísticos. La considero como la red social de periodistas y por la cual muchos están difundiendo las injusticias que se están produciendo en medios españoles. La Asociación de Prensa de Madrid (APM) está llevando a cabo una campaña en esta red social con el hashtag #PERIOdigno para lavar la imagen equivocada que se tiene del periodismo en nuestra sociedad, una profesión y un servicio a la sociedad fundamental en un país democrático.
Cuando se traspasan los límites informativos: Madrid Arena
Nadie se esperaba que la noche de Halloween, madrugada del día de Todos los Santos, acabase en tragedia. Cuatro jóvenes muertas y una herida por aplastamiento tras una avalancha humana en una macrofiesta en el Madrid Arena. Tres de ellas murieron en el acto mientras que la cuarta de ellas, de 17 años y menor de edad, moría en el hospital horas más tarde. La jóven restante, herida, permanece en el hospital ingresada con un pronóstico «estable» dentro de la gravedad.
Para evitar más tragedias como esta, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, afirmó rotundamente hace unos días en rueda de prensa que no se volverían a celebrar macrofiestas en recintos municipales.
A largo de estos días, todos los medios sacaban en portada lo ocurrido en el Madrid Arena. Algunos sacaban imágenes de los jóvenes que acudieron a la fiesta; otros vídeos grabados en el interior; y otros declaraciones de testigos, de sanitarios del SAMUR, de la Policía Local. Sin embargo, hubo algo que me llamó especialmente la atención y para mal: el morbo que se hizo con toda la información sacada de las redes sociales de las fallecidas.
Para empezar, los periodistas, en su labor de recaudar información, no dudaron en meterse en lugares personales como son las redes sociales. Que si la foto de perfil que tenían puesta, que si el último tweet que escriberon, que si la última foto que publicó el novio de una de las fallecidas, que si el comentario que hicieron en Facebook. Todo puro sensacionalismo, puro morbo. Pasaban los días y la bola se iba haciendo más grande: los amigos de las jóvenes contaban cómo eran, qué hacían, las notas que sacaban en sus estudios… El País llegó a dedicar un artículo de más de 200 palabras a cada una explicando su vida personal. Se llegó a un momento en el que no se diferenciaba la línea entre el morbo y la pura información.
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| Concierto de Steve Aoki en el Madrid Arena |
No sé quienes serían los editores, pero como para haberles dado unas lecciones de ética periodística. En un asunto como este que conmociona a toda la sociedad, hay que tener especial cuidado con lo que se publica. A mi parecer, lo importante en todo esto son las causas de esa avalancha, qué la produjo y quién es el responsable. En definitva, la investigación de lo sucedido. Esto no significa que no se deba hablar de las victimas o informar, por ejemplo, de su entierro. Pero informar, limitarse a informar.
Esta claro que toda esa información intrascendente es lo que más vende -porque si no, no se publicaría- pero tengamos un poco de sensibilidad. Antes que periodistas, somos personas.
