¿Puras coincidencias?

Algunos dicen que ya está todo inventado, que no se puede crear algo nuevo sin partir de una base ya creada y conocida. Esto si lo llevamos al mundo de la televisión, podríamos decir que todo programa está ya inventado, que lo nuevo son versiones de los antiguos. A veces esto es cierto, otras no. Pero lo que realmente llama la atención es que pueda ocurrir en otros elementos esenciales en un programa como su sintonía o sus grafismos, es decir, los primeros elementos que conforman el programa y se quedan en la retina del espectador.

A continuación, vamos a ver varios ejemplos en los que los elementos gráficos han sido plagiados. Empecemos por un caso cercano, que afecta a los informativos de TVE. Cuando renovaron los grafismos en 2008, se hizo popular el sonido de un violonchelo a la inversa que compuso su creador, Josep Sanou. Tanto que en la remodelación de 2012 hasta hoy en día, lo siguen manteniendo como sonido identificativo.

Aquí, la cabecera y sintonía de las noticias del canal paquistaní, DUNYA.

El usuario Bintro de You Tube también denuncia que pasa algo similar conla sintonía de las noticias de estos dos canales: BR Rundschau (televisión local de la región de Bayern en Alemania) y SBS6 de Holanda.

Este mismo usuario también sospecha que los grafismos de la televisión belga VTM y los de TV1 Georgia y la griega EPT, son un plagio.

No podemos saber con certeza si son plagios (ni tampoco lo confirmaremos si les preguntamos a los directivos de los canales) pero es muy habitual que las televisiones -incluso a nivel internacional- inspeccionen lo que hacen en otros países para innovar en sus informativos.

Los que actúan como periodistas

El periodismo, como cualquier otro servicio a la ciudadanía, hay que pagarlo. Porque cuesta ejercerlo. Pagar a redactores, instalaciones, impuestos… Aunque haya parte de la sociedad, tal vez agudizada por la hasta ahora gratituidad de los contenidos en internet, todavía crea que las noticias maduran en los árboles. El caso es que ustedes, vosotros, como consumidores de información deben exigir un mínimo de calidad. Y que ese mínimo sea un periodista quien lo haga.

Hace escasa una semana, conocíamos que una actriz iba a presentar la edición del fin de semana de los informativos de la televisión autonómica de Castilla-La Mancha. Como si la empresa no tuviera personal propio capaz de hacer esa labor y había que mirar hacia fuera. De hecho, esta «no profesional de la información» estaba hasta ese momento presentando en los noticiarios de Teletoledo. Por su parte, como es normal, los trabajadores y sindicatos han mostrado su malestar tras esta contratación y el tema ha llegado hasta las Cortes regionales. Un presentador no es únicamente la cara de un informativo. En la producción, también puede redactar entradillas o, en la misma emisión, tener que improvisar por un acontecimiento de última hora. Y aquí es donde se nota la falta de rigor y profesionalidad.

Raquel Martín no cuenta con ninguna titulación en ciencias de la información.

Días después, veíamos el vídeo en el que otro actor, Sean Penn, preguntaba sobre diversos temas a Joaquín «El Chapo» Guzmán, uno de los narcotraficantes más buscados del mundo y que fue recapturado. El vídeo ha sido publicado en la revista Rollons Stone. El actor no estaba capacitado para hacerle una entrevista pero sí unas preguntas, como cualquier otro ciudadano. Y eso fue simplemente lo que hizo. Que se lo digan a Bertin Osborne en su programa de coloquios.

Son dos situaciones en los que parece que cualquier ciudadano puede ejercer de periodista. Si ya de por si la profesion sufre un descrédito importante, como para poner a una actores a intentar hacer periodismo cuando lo suyo es interpretar, actuar y no serle fiel a la realidad.

Sólo sé que no sé nada

Solo 3 de cada 100 espectadores vascos ven los canales en euskera de ETB. El dato es muy significativo si tenemos en cuenta que entre esos tres televidentes están los de ETB-1 y ETB-3. Dicho de otra forma, canales como La 2, Discovery, Clan, Divinity, Nova, Factoría de Ficción o Neox superan al primer canal que emite íntegramente en euskera y es la decimocuarta opción de los vascos a la hora de encender la televisión.  ETB-1 ha cerrado con un 1,9% de audiencia, mientras que la cadena infantil ETB-3 (también emite íntegramente en euskera) ha hecho su peor dato histórico: un 0,6%.

Son cifras bastante alarmantes en dos cadenas públicas pero necesarias, que ayudan en la normalizaicón del euskera. El problema es que nadie las ve. Tal vez sea porque el espectador no entienda euskera (a medida que pasan los años esto es menos probable) o tal vez sea porque los contenidos no son de calidad o tal vez porque no se ajustan a las demandas de los televidentes. O tal vez ninguna de las anteriores.

De hecho, no sé el porqué (si no, ya tendría asiento en el equipo directivo de ETB). Desde que entrara la actual directora general de EiTB, Maite Iturbe, se han hecho muchos esfuerzos (económicos) para relanzar ETB-1 con una programación de producción propia y para todos los públicos. Recordemos que cancelaron Euskadi Directo, un programa con una cuota buena de audiencia, de ETB-2 para llevar el formato al canal euskaldun con un lavado de nombre –Euskal Herria Zuzenean-, de presentadores, de reporteros y de enfoque de contenidos. El resultado, un fracaso. Y así, con otros muchos programas que han acabado en la papelera o reducidos en duración o frecuencia de emisión. Sin embargo, hay otros programas por los que encender la televisión y poner este canal: Azpimarra (producido por los SSII de ETB), Zuek Hor, las retransmisiones de deportes rurales, Herri Txiki, Infernu Handi…

Algo diferente ocurre en ETB-3, donde echo en falta un programa majo de producción propia dirigido a un público infantil. Tipo Betizu, Unibertsolariak o el programa de Nerea y Oker hace unos años, y no el contenedor de dibujos actual, Sorgintxulo. Porque tampoco se puede llenar la parrilla de ETB-3 con  dibujos animados japoneses y refritos de programas de bromas en cámara oculta.

EiTB cuenta en 2016 con cerca de 130 millones de euros del Gobierno Vasco (que se suman a los ingresos por publicidad). Así que presupuesto tiene de sobra; ideas, algunas mejores que otras; medios, también pero falta por descubrir la chispa que haga cambiar al espectador euskaldun de ETB-2 a ETB-1. De momento y pese a los datos, Iturbe hace buen balance del año 2015.