Solo 3 de cada 100 espectadores vascos ven los canales en euskera de ETB. El dato es muy significativo si tenemos en cuenta que entre esos tres televidentes están los de ETB-1 y ETB-3. Dicho de otra forma, canales como La 2, Discovery, Clan, Divinity, Nova, Factoría de Ficción o Neox superan al primer canal que emite íntegramente en euskera y es la decimocuarta opción de los vascos a la hora de encender la televisión. ETB-1 ha cerrado con un 1,9% de audiencia, mientras que la cadena infantil ETB-3 (también emite íntegramente en euskera) ha hecho su peor dato histórico: un 0,6%.
Son cifras bastante alarmantes en dos cadenas públicas pero necesarias, que ayudan en la normalizaicón del euskera. El problema es que nadie las ve. Tal vez sea porque el espectador no entienda euskera (a medida que pasan los años esto es menos probable) o tal vez sea porque los contenidos no son de calidad o tal vez porque no se ajustan a las demandas de los televidentes. O tal vez ninguna de las anteriores.
De hecho, no sé el porqué (si no, ya tendría asiento en el equipo directivo de ETB). Desde que entrara la actual directora general de EiTB, Maite Iturbe, se han hecho muchos esfuerzos (económicos) para relanzar ETB-1 con una programación de producción propia y para todos los públicos. Recordemos que cancelaron Euskadi Directo, un programa con una cuota buena de audiencia, de ETB-2 para llevar el formato al canal euskaldun con un lavado de nombre –Euskal Herria Zuzenean-, de presentadores, de reporteros y de enfoque de contenidos. El resultado, un fracaso. Y así, con otros muchos programas que han acabado en la papelera o reducidos en duración o frecuencia de emisión. Sin embargo, hay otros programas por los que encender la televisión y poner este canal: Azpimarra (producido por los SSII de ETB), Zuek Hor, las retransmisiones de deportes rurales, Herri Txiki, Infernu Handi…
Algo diferente ocurre en ETB-3, donde echo en falta un programa majo de producción propia dirigido a un público infantil. Tipo Betizu, Unibertsolariak o el programa de Nerea y Oker hace unos años, y no el contenedor de dibujos actual, Sorgintxulo. Porque tampoco se puede llenar la parrilla de ETB-3 con dibujos animados japoneses y refritos de programas de bromas en cámara oculta.
EiTB cuenta en 2016 con cerca de 130 millones de euros del Gobierno Vasco (que se suman a los ingresos por publicidad). Así que presupuesto tiene de sobra; ideas, algunas mejores que otras; medios, también pero falta por descubrir la chispa que haga cambiar al espectador euskaldun de ETB-2 a ETB-1. De momento y pese a los datos, Iturbe hace buen balance del año 2015.
El pasado viernes fuimos testigos de la falta de reflejos de todas las televisiones españolas. Sobre las 22:30, un teletipo alertaba de unos disparos que dejaban al menos 18 muertos en París. Todo apuntaba a que había sido un acto terrorista.
El Canal 24h de TVE en su espacio La Noche en 24h lo comunicaba a los espectadores. Con el paso del tiempo, se iban conociendo más datos y se iban confirmando los hechos. Los muertos aumentaban. 60, según la Policía a las 00:30. El canal de información continua seguía a pie de cañón informando. Cada cierto tiempo, La 1 conectaba con este para contar la última hora. Durante toda la noche, en el programa especial, entró la corresponsal en la capital francesa, la corresponsal de RNE, el Ministro de interior… Todo esto mientras que el resto de televisiones seguían emitiendo su programación prevista.
Pasada la medianoche, Antena 3 interrumpia su bloque publicitario con un triste avance informativo. Dos teletipos leídos por el presentador y llamada telefónica con la corresponsal. Ni cuatro minutos.
Parece que fue al día siguiente cuando las televisiones reaccionaron y ya vieron que, además de poder sacar tajada de la masacre, debían informar al ciudadano de lo que ocurría. Especiales ediciones de programas: Las Mañanas de Cuatro, Espejo Publico, Al Rojo Vivo… Y mientras, los principales rostros de los informativos viajando a París para informar in situ. Sin ir mas lejos, Telecinco pidió disculpas por no haber informado a la audiencia la pasada noche sobre tal acontecimiento. Se justificaba con que no tenían medios suficientes.
Sin embargo, chapó por las radios españolas generalistas que informaron al minuto. Àngels Barceló y su equipo tumbaron la escaleta prevista y alargaron su programa hasta entrada la madrugada. RNE hacía lo propio en su informativo 24 horas con Miguel Ángel Domínguez.
Como norma inquebrantable, un periodista nunca puede ser protagonista de la noticia que cuenta. Tiene que permanecer fuera de ella y su presencia tiene que ser la mínima posible. Aun así, siempre hay excepciones, la mayoría de ellas, injustificadas. Pero hay otras que son totalmente legítimas y comprensibles.
A continuación, expongo dos casos de hace unos años y de hace unos meses, que tuvieron gran repercusión en medios locales, nacionales y globales.
1-. Atentado de ETA en Euskal Irrati Telebista (EiTB)
31 de diciembre de 2008. Último día del año en el que sólo son noticia los desplazamientos de familiares para pasar Nochevieja o el ensayo de las campanadas a las 12 del medidía en la Puerta del Sol.
10 de la mañana. Un llamada anónima advertía de la colocación de un coche bomba de ETA en la sede central de EiTB en Bilbao. Lógicamente, todo el edificio (donde también se encuentran oficinas de la Diputación Foral de Bizkaia o de medios como Deia, El Mundo o Antena 3) fue desalojado y a las 11 se cumplía la advertencia. El coche bomba explotaba y destrozaba la fachada acristalada de la redacción de EiTB. Afortunadamente, no hubo víctimas personales pero sí cuantiosos daños materiales.
En ese momento de caos, la prioridad era que los informativos de ETB-1 y ETB-2 salieran al aire. Por si los equipos de Bilbao no funcionaban, la editora de ese día, Carmen Baroja, mandó a los presentadores del Teleberri y del Gaur Egun, Juan Carlos Etxeberría y Xabier Usabiaga, respectivamente, junto con dos realizadores a la sede de Miramón en Donostia para emitir desde allí.
Tras poder acceder al edificio, se confirmó que el control de realización y los platós de informativos no sufrieron daños. Así que el coche con los presentadores y realizadores tuvo que volverse a la altura del Alto de Itziar. A falta de 8 minutos para que el Gaur Egun saliera al aire, llegaron a Bilbao. Finalmente, el Gaur Egun pudo emitirse en ETB-1 a las 14:00, como todos los días, con un Xabier Usabiaga muy sereno pero destrozado por la tensión.
Una hora más tarde, pero con el mismo estado de nerviosismo de todo el equipo, salía al aire el Teleberri en ETB-2. Así contaron la noticia que vivieron en su propia piel.
2-. Cierre de Radio-Televisió Valenciana(RTVV)
El pasado año los valencianos vivieron a un acontecimiento inédito en España y poco común en Europa hasta la llegada de la crisis: el cierre de su radio-televisión pública. Desde el momento en que los trabajadores se enteraron, cambiaron radicalmente la forma de hacer periodismo en esa televisión.
Hasta ese momento Canal Nou manipulaba descaradamente. No lo digo yo; lo dicen grandes periodistas del sector, así como sus propios trabajadores que no tenían otra más que obedecer a las decisiones de los directivos o, directamente, de la Generalitat si querían seguir trabajando. Unas semanas antes de su cierre, RTVV llevó a cabo una renovación de su imagen corporativa e informativa para intentar recuperar el prestigio que un día tuvo. Fue en vano. Ya sabemos de sobra de una de las estrategias políticas más conocidas del PP con los servicios públicos: degradarlo hasta considerar que es inútil, que sobra, que es una carga y que tiene que ser destruido.
A las 00:00 del 29 de noviembre Ràdio Nou fue silenciada. De una forma abrupta, desde un lugar remoto y mientras se emitía su programa más exitoso, La Taula Esportiva. En ese momento, los trabajadores de Canal Nou se imaginaron una jugarreta similar en la televisión. Así que se encerraron en las instalaciones de la televisión (candados en las puertas de acceso y barricadas en las entradas a los platós y realización) y cogieron las riendas de la programación. Lucharon con el arma más eficaz que tenían: informar para todo el mundo. Empezó un programa especial en directo sobre el cierre que duraría 12 horas de forma ininterrumpida.
Invitados especiales que hasta ese momento no habían tenido voz, políticos de la oposición, artistas, ciudadanos de a pie… pudieron pasar por el plató anárquico. Incluso contó con la presencia de Beatriz Garrote, la presidenta de la Asociación de Víctimas del Accidente de Valencia. En RTVV nunca se prestó atención al colectivo de víctimas de este accidente del que la televisión valenciana informó una hora más tarde de ocurrir y que no ocupó gran protagonismo en su informativo. Se limitaron a decir que el metro era seguro y que la tragedia se produjo tras una serie de indidentes fortuitos. Así tuvo que entrar Garrote a las instalaciones de Burjassot, sin que fuera vista por la Policía que estaba fuera. Una imagen inédita y para la historia.En este día histórico, los trabajadores pidieron disculpas por la cobertura a los valencianos.
Una televisión de calidad que llegó a alcanzar un 49% de share, cuando diariamente no superaba el 7%. Así abrió el informativo del día en el que se anunció su cierre.
Comenzó con el final abrupto de las emisiones de Ràdio Nou, a mitad de su programa más exitoso (La Taula Esportiva). A la 1,30 h. nadie hubiese estado en las instalaciones de la emisora pero se decide cerrar de manera drástica, poniendo en alerta a todos los trabajadores de Canal 9 que, imaginándose una jugarreta similar, cogen las riendas de la programación y se marcan un especial de 12 horas que pasará a la historia. No solo por tratarse del último día de Canal 9 sino por volver a ser Radio Televisión Valenciana: informar en valenciano, dar voz a todos los colectivos sociales y políticos (el PP no quiso participar), hacer una televisión de calidad… – See more at: http://lagateradigital.com/blog/2014/01/17/rtvv-cronica-de-una-muerte-anunciada/#sthash.YwAWuwPq.dpuf