Sky News: de lo pomposo a lo minimalista

El canal británico Sky News importó de Estados Unidos en 2005 una forma de hacer informativos que, hasta ese momento, Europa no había visto. La propia redacción la convirtió en un plató, inauguró el videowall más grande del Reino Unido y sus programas siguieron los cánones americanos. Sin embargo, la reciente mudanza a la sede de Sky Central ha sido el último paso de una transformación hacia lo contrario. El modelo ha evolucionado y el minimalismo llega a la forma de contar las noticias de esta cadena.

Por poner en antecedentes, el canal 24 horas de noticias de Sky tenía un gran estudio donde trabajaban gran parte de sus periodistas y con cuatro sets de presentación: la mesa central en forma de U; la plataforma del videowall gigante con un atril; la mesa-sofá para los informativos matinales tan típicos anglosajones y un espacio reducido en un entrepiso donde se obtenía una panorámica de todo el estudio.

La forma de hacer noticias era asimismo muy grandilocuente: cabeceras largas, alardes de grandes despliegues, sintonías recargadas y una búsqueda constante de la espectacularidad de la imagen.

Poco a poco, esta pomposidad de Sky News ha ido disminuyendo conforme los nuevos hábitos de consumo de la información y su adecuación a soportes ligeros, como el móvil o la tableta. Pero, sobre todo, el espectador lo ha notado al trasladarse al edificio Sky Central y al estudio 21, también conocido como la Caja de Cristal (The Glass Box).

Este espacio es un cuadrado recubierto de cristal por sus cuatro paredes situado en la entrada principal del edificio. Precisamente, está mimetizado al completo con él al contar con los mismos materiales arquitectónicos. Es muy similar a una pecera de grandes dimensiones. Simon Jago, el escenógrafo de este nuevo lugar, se inspiró en la línea gráfica del canal que considera como «limpia, mínima y todo aparece sobre un espacio en blanco».

En The Glass Box, sólo hay una pantalla gigante, una mesa que cambia su altura en función del informativo y cuatro cámaras móviles robotizadas sobre raíles en el techo. Esto último, junto con las paredes blancas y las luces de ambiente, es la clave para dar más amplitud al espacio.

Además, esta filosofía también la han trasladado a su logotipo que fue cambiado también con la llegada del nuevo año. Pasan de un diseño que busca el 3D con reflejos y degradados, a un diseño en 2D más sencillo y claro.

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El estreno del plató y logotipo es la culminación de un proceso de simplificación y «limpieza» de lo prescindible para contar información. Después de unos años de asentamiento del canal y crear una imagen sólida de marca, Sky News abre una nueva etapa en la que prima lo sencillo para que el foco del espectador se centre en las noticias.

 

El despegue de un canal utilizando la convergencia como combustible

Ya han pasado casi dos años desde que se puso en marcha FranceInfo, el canal de noticias 24 horas de France Télévisions, la empresa pública de la televisión francesa. Un proyecto informativo que surge a partir de una radio asentada y con la que comparte varias sinergias. Algunas de ellas con gran éxito y otras con menos acierto. Son las consecuencias de la convergencia mediática.

Francia era de los pocos países europeos cuyos organismos audiovisuales públicos no contaban con un canal de información continua. Existían otros canales de información asentados, como France 24, de financiación semipública; CNews, filial de Canal+; o LCI, del Grupo TF1 y líder en estos canales temáticos.

En este desolador panorama, FranceInfo se gestó, por un lado, con una competencia fuerte y,  por otro, con una audiencia francesa tan desfragmentada como en España. Así que rentabilizar un nuevo canal en un sistema en crisis era a priori algo muy complicado que solo estaba al alcance de las corporaciones públicas. Más aún si se trataba de información donde los ingresos publicitarios son casi nulos (la televisión pública en Francia emite algo de publicidad).

Por ello, ha sido interesante la estrategia de convergencia que han seguido los creadores de este canal a partir de la radio propiedad de Radio France con 4,5 millones de oyentes. Es decir, aprovechar el tirón de la emisora para empujar a la televisión. Esta podríamos dividirla en tres apartados: imagen, programación y contenidos.

 

Imagen

Primeramente, han usado el mismo nombre, FranceInfo, y toda su imagen corporativa, los identificativos, jingles y sintonías (compuestos por Jean-Michel Jarre), creados para esta nueva etapa convergente.

Por consiguiente, surge una marca que drena de dos grandes soportes. Cuando el espectador apaga la tele, tiene presente que puede seguir informado a través de la radio. O viceversa. Se crea una sensación de poder estar informado en todo momento a través de servicio público multimedia.

Programación

En segundo lugar, esta convergencia también se ha trasladado a la parrilla, donde hacen emisiones simultáneas, siempre tomando como referencia la radio. O sea televisan algunos de sus programas. Es el caso del boletín informativo que sale al aire cada diez minutos desde el estudio L’info de la Maison de la Radio. Además, se emiten en simulcast programas como 8H30 Toussaint/Aphatie, Tout est politique o Les informés de franceinfo en el estudio 221. El resto de programas se hacen en la redacción situada en el llamado atrium de France Télévisions, lugar desde donde se emitieron durante varias temporadas los informativos del canal France 2.

De esta forma, se consigue un abaratamiento de los costes, que en la producción de noticias son muy altos, y se traslada el éxito de los locutores estrellas y sus programas de la radio a la tele.

Forma de contenidos

En tercer lugar y por consiguiente, la convergencia mediática llega a la forma de sus contenidos. Y ahí está su punto débil porque la radio y la televisión tienen lenguajes distintos. Me refiero a los boletines, que no incluyen por lo general imágenes en colas ya que  solo cuentan con un monitor de apoyo en el que proyectan fotos. Lo mismo ocurre cuando pinchan cortes en la radio, al seguir viendo en televisión la imagen de plató, en vez del protagonista. En el supuesto de que se incluyan unas imágenes, el texto hablado no les hace referencia porque, recordemos, la radio es quien lleva la batuta de la emisión. Por lo que se hacen pesadas estas conexiones con la Maison de la Radio.

Con la realización ocurre algo similar. En los espacios emitidos desde el estudio 221, es lenta y aburrida. Asimismo, en la pantalla escuchamos indicativos propios para la radio, pero innecesarios en televisión debido a que se resuelve con rótulos o la propia cabecera. Respecto a las sintonías, hay un batiburrillo: algunas mezclas dirigidas para televisión (lo que hacen que en radio queden muy largas) y otras dirigidas para radio (demasiado repetitivas en televisión).

A pesar de que esta tercera capa no tenga un buen resultado, es interesante ver cómo florece un proyecto nuevo gracias al capote que le echa un proyecto radiofónico asentado. La convergencia mediática ha servido como empujón estos dos primeros años para el canal que, aunque tiene mucho por mejorar, ha despegado y cada día reúne más espectadores.

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10 cosas que deben cambiar en el periodismo 

No es cuestión de ponernos catastróficos. El periodismo tiene por delante una larga vida en esta sociedad sobreinformada, pero para ello tiene que cambiar la mala praxis que ha ido adquiriendo, sobre todo, en los últimos años de crisis. El nuevo modelo que está surgiendo con las nuevas tecnologías es el marco idóneo para aplicar cambios.

1.»Partidización» de los medios

Una cosa es tener cierta línea editorial y otra cosa es que las noticias estén redactadas con el argumentario de un partido político. Un medio no se debe vincular a una organización y defender sus intereses particulares usando la información y su capacidad de influir. Unos ojos para ver la actualidad sí, pero sin usar los ojos del político.

2. Condiciones precarias

Desde noviembre de 2008, cerca de 12.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo. Muchos medios han cerrado y otros sobreviven a duras penas. Poca plantilla para la misma carga de trabajo y esa misma plantilla con contratos de falsos autónomos y salarios por los suelos. Nada que no ocurra en otras profesiones, pero, al igual que en las otras, afecta al resultado final del producto.

3. Somos hombres orquesta

Un medio de comunicación con presencia en diferentes soportes (televisión, radio, papel, web, redes sociales) y un periodista para cubrir la misma información y contarla a través de todos ellos. El profesional de radio va a la rueda de prensa y, además de coger el audio y elaborar su pieza para la antena, tiene que sacar fotos para la noticia escrita de la web y grabar un vídeo para difundir en redes sociales. No domina todos los lenguajes y probablemente no llegue a todo como le gustaría. Periodista multimedia lo llaman los académicos; periodista «multimierda», prefiero llamarlo yo.

4. Reporteros de oficina

El redactor se limita a copiar y pegar teletipos en la web o a realizar sus informaciones con las notas de prensa que le mandan los gabinetes de comunicación al correo. Entre otras cosas positivas, las nuevas tecnologías han permitido que la información llegue a la redacción y no sea el periodista quien salga a buscarla. Pero nunca olvidemos que los directores de comunicación redactan notas de prensa y no noticias, y que la base del periodismo está a pie de calle junto a la ciudadanía.

5. El Trendic Topic de Twitter como escaleta

Telediarios sobre contenidos virales en Internet. Lo vemos cuando sacan los tuits más irónicos sobre el plato de Masterchef León come gamba  o el vídeo de You Tube del chino que dispara garbanzos con los cartílagos de la oreja. Divertidos de ver, pero, ya que el tiempo en un informativo es muy limitado, debemos aprovecharlo con asuntos menos banales.

6. Palabrería para rellenar horas

Sabemos que la tertulia es lo más barato de producir y que rellenan horas de programación a base de un recurso que no se agota: la actualidad. Sin embargo, el hecho noticioso se agota y es cuando entran en aspectos que lejos quedan del interés público, como el amarillismo político. Como dice un amigo, «te cuentan hasta los mocos de Pablo Iglesias». Más periodismo sí, pero que, efectivamente, sea periodismo.

7. Los «todólogos» en tertulias

Sentados en el mismo sitio, suelen opinar sobre todos los temas: desde la crisis en el Real Madrid hasta de la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Además, a todas horas en diferentes cadenas. Y tú te preguntas: ¿Cuándo sacan tiempo para documentarse, entender lo que pasa, consultar a sus fuentes y ya ofrecer un juicio de valor? Pues parece que entre intermedio e intermedio cuando salen al baño.

8. Publicidad encubierta

En las páginas de cultura de un periódico de un grupo de comunicación encontramos solo críticas de libros de la editorial que forma parte del mismo grupo. El informativo de televisión termina con una pieza sobre la serie que van a emitir a partir de las 22:30 o sobre la última película que ha producido su canal. Por no hablar de comprar directamente programas monográficos, reportajes o entrevistas.

9.  Publicidad institucional

Parte de los ingresos en publicidad de un medio proviene de las instituciones: la DGT que conciencia sobre los adelantamientos peligrosos, el Gobierno que abre la campaña de vacunación o el anuncio del Día de las Fuerzas Armadas. Es por eso que los Gobiernos pueden llegar a condicionar los beneficios de las empresas informativas. Varios medios ya han denunciado casos en los que los gabinetes invierten más publicidad institucional en los medios afines. Entonces, ¿qué tendrá que hacer un medio para conseguir más ingresos por esta vía? Respuesta clara.

10. Los egos y las envidias profesionales

Kapuscinski decía: «Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. […] Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe,sus intereses, sus dificultades, sus tragedias». Los que trabajamos en redacciones ya sabemos que precisamente humildad  y  empatía no sobran en la profesión. Acabemos con las hogueras de vanidades.

Y, precisamente, disculpad si con esta entrada os da la sensación de que me las tiro de gurú del periodismo. Para nada, una opinión más en este cajón de sastre.