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De Rita e inocencia

La semana pasada, la senadora Rita Barberá fallecía de un infarto en un hotel en Madrid, dos días después de haber declarado ante el Tribunal Supremo por presunto delito de blanqueo de capitales. Los diferentes partidos y políticos lamentaban su muerte —cada uno a su manera— en las sedes, los pasillos del Congreso y las redes sociales.

Fue en este contexto, cuando algunos amigos y compañeros de Rita Barberá aprovechaban para criticar a los medios de comunicación por la presión que habían ejercido hacia su persona. Sin ir más lejos, el Ministro de Defensa, Rafael Catalá, mostró su indiganción por «la campaña» que se puso en marcha contrá la senadora e hizo un llamamiento a «la responsabilidad».

Este tipo de declaraciones solo tienen sentido cuando se pretende hacer uso político de la muerte de una compañera. Los medios han hecho su labor de informar sobre los casos de corrupción. De hecho, fue el PP quien decidió apartarla para que no creará más daños en la imagen del partido. Y eso, según sus círculos cercanos, le causó ansiedad y una profunda pena. Si a esto sumamos otros dos factores más visibles como su sobrepeso y el hecho de fumar, según el presidente de la Fundación Española del Corazón, tenía posibilidades mayores de subrir un infarto.

El debate parecía que llegaba a su fin hasta que el pasado sábado, en un reportaje que emitió Informe Semanal, titulado Presunción de Inocencia, se puso en entredicho la labor de los medios a la hora de respetar la presunción de inocencia, concretamente, en este caso. Las frases eran del tipo: La aparición en escena de intereses particulares, partidistas o la búsqueda de audiencia a cualquier precio, podrían estar enturbiando el afán por limpiar lo público, deslizándose hacia un formato circense que se nutre del escándalo.

Es evidente que buscaba establecer algún tipo de relación entre la muerte de la senadora y el seguimiento mediático de su caso, dejando de lado, obviamente, lo más relevante periodísticamente: el trabajo realizado en Valencia y su caso en los tribunales. Pero esto no es nuevo. Esta estrategia de relacionar dos ideas, en los últimos años, se está poniendo muy de moda en TVE.

El oasis de los informativos

El otro día trasncohé para ver La 2. Ese canal que sintonizan hasta 8 millones de españoles en algún momento del día. Muchos serán espectadores fieles de Saber y Ganar, otros de los grandes documentales y otros tantos de La 2 Noticias.

Sí, La 2 también tiene su propio informativo pero se emite de madrugada. De hecho, no tiene una hora de comienzo fija: hay días que empieza a las 00:30, otros a las 23:40 y otros a las 00:15. Es de los pocos programas que ha bailado tanto en la parrilla ya que también se ha llegado a emitir a las 20:30. Menos mal que Mara Torres, su presentadora, avisa de la hora por Twitter siempre.

A pesar de estos bailes de horarios, son unos 36.000 espectadores de media que conectan en su televisor con este programa, una cifra impensable en cualquier informativo convencional de una cadena privada. Porque La 2 Noticias es un oasis en la gran maquinaria de producir información. Tanto por su contenido como por su forma.

La 2 Noticias, hoy y antes.
La 2 Noticias, hoy y antes.

En este espacio tienen cabida temas sociales, humanitarios o internacionales, además de los marcados por la propia agenda. Da pie a la reflexión y a la interpretación de datos, bien porque el horario en el que se emite invita a ello o bien porque sus directivos así quieren que sea. Mientras que el resto de cadenas dedican gran parte del tiempo a sucesos, La 2 Noticias informa de la política internacional (un tema del que, por cierto, poco se habla) y de las repercusiones que tendrá a medio y largo plazo en nuestra vida cotidiana, sin dejar de lado también los datos macroeconómicos.

Además, la forma de contar todo esto es novedosa así como su realización. Presentan los titulares desde una tableta y a lo largo de su historia, sus presentadores se han dirigido al espectador de «tú a tú». Tal vez esto último sea algo a lo que ya estamos acostumbrados pero hace unos años no era así. Anécdota de ello es que Lorenzo Milá cuando presentó este informativo (antes de dar el salto al Telediario de La 1), se quitó la chaqueta y la corbata, y presentaba en camisa y jersey.

Los Telediarios y el resto de productos informativos de TVE sufren vaivenes hacia todos los lados en función del gobierno de turno, pero La 2 Noticias ahí sigue incombustible a las decisiones políticas que afectan en la gestión de la corporación y como cantera de los mejores periodistas de la casa. Entre muchos de ellos, Fran Llorente.

Llegó el momento de cortar las barbas

Cuando en los equipos ENG, el técnico de sonido cortó sus barbas, el cámara ponía las suyas a remojar. Y llegó el momento de recortar… Ayer se realizaron los primeros directos en una televisión estatal en los que el periodista se encontraba solo hablando a la cámara de un móvil que sujeta con un palo selfie.

Fue en la cobertura especial de La Sexta durante la jornada electoral de Estados Unidos que tuvo una duración de 14 horas. Desde las 00:30 que comenzó Al Rojo Vivo hasta las 14:15 que terminó. Como inciso, el tiempo que Ferreras pasa en ese plató daría para hacer un programa completo de Iker Jiménez.

Una situación que era cuestión de tiempo —y avance de la tecnología— que llegara conociendo la grave situación económica por la que pasan algunos medios de comunicación. Las asociaciones de periodistas llevan años denunciando el periodista «hombre orquesta» que escribe, graba, edita o se encarga del etalonaje. Vamos un «Juan Palomo; yo me lo guiso, yo me lo como» en toda regla.

Ya hace unos años que se prescindió de la figura del sonidista porque eran labores que podía realizar el operador de cámara (o eso decían los encargados de recursos humanos). Ahora parece que el periodista se puede encargar del contenido de la noticia y de su realización con la cámara.

El resultado se vio en directo. Una chapuza. Poca estabilidad de los planos con enfoques automáticos de la cámara del móvil y encuadres mal cogidos. Y es que solo le falta al periodista, que está pendiente de lo que dice, comprobar que tiene mucho aire por arriba o no está en el medio de la composición.

La cadena argumenta que, viendo la duración del especial, hubiera sido imposible realizarlo de «manera convencional» por los altos costes que supondría (enlaces con satélites a horas con mucha demanda, alquiler de unidades móviles, pagar a técnicos del lugar, etc.) y que de esta forma llegaban a lugares más inaccesibles al tratarse de un móvil. Una prueba piloto que los directivos calificaban como satisfactoria. Digo yo que satisfactoria en el sentido cuantitativo pero no cualitativo. Y, precisamente, en el periodismo no vamos sobrados de calidad.

Ana Pastor en Nueva York.
Ana Pastor fue una de las cobayas en esta experiencia piloto de La Sexta. | Imagen: El Confidencial Digital