No ha sido fácil remar a contracorriente en una cadena donde la apuesta estaba en el entretenimiento, en parte, de bajo coste. La información deportiva pasaba desapercibida y los especiales informativos en las noches electorales ni siquiera tenían un hueco en la programación. Influidos por la imagen de la cadena, de Informativos Telecinco se podrán haber dicho muchas cosas. Algunas, injustas.
Sin embargo, es indiscutible la honestidad constatada por quien tenía la responsabilidad de dirigirlos. Pedro Piqueras ha demostrado durante casi 20 años que se puede hacer periodismo en televisión de una manera rigurosa, íntegra y honrada. Y esto no es fácil en un noticiario que perdió el liderazgo con la marcha de Pasapalabra y donde la editorialización ha llegado a estos espacios.
Pedro Piqueras ha despedido su último @informativost5. Un profesional excepcional, un referente de la información y un gran compañero y amigo. Te vamos a echar mucho de menos. Esta siempre será tu casa #GraciasPiqueraspic.twitter.com/bTvClNaXKf
Piqueras podría haber intentado rascar unas décimas de cuota de pantalla trabajando la autoría de sus informativos y realzando su figura. Pero no ha sido así. En casi dos décadas, apenas ha escrito libros, protagonizado anuncios o concedido entrevistas, como sí han hecho otros comunicadores.
El hasta ahora director de Informativos Telecinco está jubilado. Sus últimos minutos en los estudios, los pasó arropado de todos sus compañeros de todas las ediciones. Ese cariño que recibió nada más terminar su último informativo y despedirse de la audiencia refleja la parte más humana de Piqueras. Así lo demostró él también en el ágape posterior.
El pasillo más emocionante, la despedida de un grande de la tv: Pedro Piqueras. Pasillo que se estrecha por las ganas de saludar y demostrar cariño o admiración, como en el fin de una etapa reina en el Tour tras coronar la más brillante carrera. #despedidaPiqueras#historiadelatvpic.twitter.com/VbZlXI4Ql5
Y por si todo esto no fuera suficiente para salir por la puerta grande, ha conseguido que le tome el relevo quien quería que fuera su sucesor: Carlos Franganillo, otro de los grandes profesionales de la información de este país.
Pedro Piqueras se retira con el fondo que le ha acompañado todos estos años: el hule de edificios de Singapur, parte del emblemático decorado que en unos días será historia.
El primer día que presenté el @telediario_tve recibí un tarjetón de bienvenida muy cariñoso. Era del gran Pedro Piqueras para darme ánimos. En unos minutos cierra etapa en @informativost5 Un profesional enorme y un tipo de primera. Suerte y gracias. pic.twitter.com/sRgb5mEPOM
Texto publicado el 28 de noviembre de 2023 en la revista conmemorativa del 90º aniversario de Radio Bilbao distribuida con la edición del diario ‘El País’. Escrito por Gonzalo Loza.
Una capital no lo es si no tiene un territorio al que representar. Bilbao no se entiende sin Bizkaia. Y viceversa. Similar conexión guarda una radio con el lugar donde se escucha. Radio Bilbao está empadronada moralmente en Bilbao y en Bizkaia. En sus 90 años de existencia, ha vivido muy vinculada a la vida de la ciudadanía bizkaina. Tanto, que cuenta con esa condición de miembro de la familia local, completamente integrada en la cotidianidad. Este corte afectivo tan particular, cuando ocurre un acontecimiento extraordinario, provoca que la radio mantenga su posición y esté más presente entre la audiencia.
Ha ocurrido en multitud de ocasiones. Sin ir más lejos, en todas las finales de Copa del Athletic, durante la Semana Grande de Bilbao o en los incendios de Enkarterri hace justo un año. Aun y todo, costará olvidar la pandemia de coronavirus en 2020. Los dirigentes políticos se vieron obligados a tomar decisiones inéditas hasta ese momento, mientras los centros sociosanitarios agonizaban y la sociedad limitaba sus contactos físicos.
Radio Bilbao fue capaz de informar a diario de la nueva realidad del territorio, en muchos momentos, haciendo frente a retos técnicos y humanos jamás vistos en su historia. Supuso un esfuerzo extra que se vio reconocido con los mejores datos de audiencia en cuatro años, según los estudios de audiencias publicados esos meses.
La radio local de una ciudad mantiene una capilaridad que permite llegar a lugares donde el resto no lo hace
Javier Casal es actualmente la voz de Hora 14. Este periodista marinense empezó en Radio Pontevedra y, años más tarde, se trasladó a Radio Madrid. Cuando estalló la pandemia, era el director de Contenidos de la Comunidad de Madrid. “En un momento de confinamiento tan delicado para la sociedad, la radio local se convirtió en un elemento necesario para conectarse al mundo exterior”, recuerda el editor de este informativo de la Cadena SER. Además, subraya el papel de la radio como compañía: “Ya no solo fue un medio informativo, sino un elemento social que ayudó a mucha gente que estaba sola en casa”.
Compañera fiel
Este fenómeno no solo ocurrió en Madrid. Del mismo modo pasó en Bilbao y en otras tantas ciudades del mundo. Thomas Kent acaba de dejar la presidencia de Radio Free Europe/Radio Liberty, una organización de radiodifusión que emite contenidos en Europa del Este, Asia Central u Oriente Medio donde la libertad de prensa es limitada. “En muchos países, las estaciones de radio tienen prestigio y credibilidad, especialmente, si son emisoras de larga trayectoria y con un liderazgo editorial independiente. Suponiendo que sean honestas, se convierten en importantes puntos de referencia para toda la población”, explica en una conversación con Radio Bilbao desde su despacho en Nueva York (EE UU).
Además, este periodista, que pasó 40 años en la agencia de noticias Associated Press (AP), destaca otra característica: “Dado que la producción y la tecnología de sus programas son mucho más simples que en la televisión, la radio reacciona a los eventos más rápido”. Igualmente, desde el otro lado, ya que los transistores de los oyentes pueden “estar alimentados por baterías o energía solar, incluso, funcionar sin internet”.
Es lo que ocurrió, precisamente, en otra de las grandes crisis en el territorio histórico. Durante el último fin de semana de agosto de 1983, las fuertes precipitaciones en Bizkaia dejaron 1.500 toneladas de agua. Decenas de municipios quedaron incomunicados y bajo las crecidas de sus ríos, empezando por Bilbao, inmerso en Aste Nagusia. Fue entonces, cuando Radio Bilbao, emitiendo con equipos autónomos porque la ciudad estaba sin electricidad, se convirtió en un servicio esencial para la ciudadanía: desde avisos de reparto de alimentos y agua potable, hasta llamamientos de vecinos a sus allegados.
La ciudadanía con la oreja pegada al transistor fue una de las muchas imágenes de esta catástrofe. “La labor de Radio Bilbao fue fundamental”, resume el comparsero José María Amantes en el documental sonoro que narra lo que ocurrió aquellos días y al que ya se puede acceder. Recuerda que “nos dirigíamos a los estudios y lanzábamos mensajes a la gente que estaba incomunicada”. Es más, la emisora de la Cadena SER en Bizkaia fue una de las vías por las que se canalizó un movimiento de solidaridad para las personas damnificadas.
La radio aporta un plus de credibilidad y veracidad que no tiene una red social. La marca de la radio avala la calidad de un contenido.
Hoy en día, las redes sociales seguro que modificarían este papel de la radio local, pero nunca lo suprimirán. Cada vez que nace alguna innovación comunicativa, se pronostica que va a acabar con las anteriores. Sin embargo, la historia ha dejado claro que los medios se reacomodan en el espectro comunicativo, llegando a complementarse. Según Casal, “la radio aporta un plus de credibilidad y veracidad que no tiene una red social. Todos podemos cometer errores a la hora de contrastar información, pero la marca SER o cualquier otra de la competencia avala la calidad de un contenido”.
La radio nació con la proximidad como apellido. “Desprestigiar y suprimir los recursos de la radio local es una temeridad empresarial. La radio local de una ciudad mantiene una capilaridad que permite llegar a lugares donde el resto no lo hace”, sentencia el periodista de la SER. “Yo no concibo la radio del futuro sin información o entretenimiento local”. Ahora bien, considera que la radio local perdurará siempre que tenga un enfoque propio de los temas.
La radio salva vidas
La UNESCO dedicó en 2016 el Día Mundial de la Radio a la radio en situaciones de emergencia. La senadora de las Naciones Unidas, Loren Legarda, destacó entonces que “el trabajo de los profesionales de la radio es crucial en la preparación y gestión de desastres”. De hecho, este trabajo puede llegar a salvar vidas ya que “la radio está en el terreno dentro de las primeras 24 horas de un desastre para trasmitir información vital a través de las ondas aéreas”.
Esta misma idea también es importante para Kent. “Las estaciones locales que transmiten por ondas están siendo cuestionadas en muchos países”, asevera. “La audiencia recibe noticias y música por fuentes de internet” en lugar de mediante las ondas convencionales, “incluso en sus automóviles”. De cara al futuro, considera que las emisoras deberán seguir invirtiendo en frecuencias y, en caso necesario, “los gobiernos eventualmente tendrán que subsidiar la infraestructura de transmisión por aire para que esté disponible en caso de emergencia”.
Radio Bilbao vive en Bilbao, forma parte de la vida de Bizkaia y no se puede entender la vida de Bizkaia sin Radio Bilbao. Por eso, tendrá futuro en cualquiera de sus formas —en emisión lineal, en pódcast, en formato tuit o en un vídeo en Tik-Tok—. Pero no solo por su presencia en Bizkaia, su capacidad de reacción, su credibilidad o su adaptabilidad. Hay un último factor indiscutible: la calidez, cercanía y sencillez que le dota la comunicación a través de la voz. Eso no lo tiene ningún otro canal de comunicación.
Dicen que el término ‘Cuarto Poder’ para referirse a la prensa fue acuñado el escritor y político Edmund Burke en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido. En su discurso, tras repasar los tres poderes de aquel momento en el parlamento (los representantes de la Iglesia, la nobleza y los políticos), Burke señaló a la tribuna de prensa para referirse al lugar donde se sentaba el cuarto poder, en referencia a la influencia que ejercían los medios de comunicación sobre el resto. Corría el año 1787. Otras fuentes lo apropian al ensayista Williamn Hazlitt o a Lord Brougham.
Con independencia de su autoría, el término no deja lugar a dudas. Se refiere al papel guardián que tiene la prensa para con la sociedad. Un objetivo que hoy en día cabe resaltar en un contexto donde abundan las noticias falsas, los rumores y los bulos. Realmente, esto siempre ha habido, pero la sociedad ha sabido detectarlas y, en cierto modo, eran asumidas, como las promesas electorales o algunas declaraciones políticas. La diferencia de ahora es que existe una desinformación constante que impide saber lo que es cierto de lo que no. Hay ya un grupo de personas expertas en hacer negocio económico y político de todo esto.
Nos acercamos a un nuevo escenario electoral: los comicios municipales, forales y, en algún caso, autonómicos. Volverá el debate de limitar los tiempos en los medios públicos, algo que actualmente recoge la ley electoral. Las noticias que se dan en los espacios informativos de radios y televisiones públicas están tasadas en función de la representación que haya obtenido en los pasados comicios el partido en cuestión. De esta forma, quedan bloqueados los criterios periodísticos de sus profesionales y el peso de la información se reparte en segundos de emisión. Y lo peor es que no parece que haya visos de cambio, a tenor de las bochornosas opiniones de dos exvicepresidentes, Pablo Iglesias y Carmen Calvo, en ‘El Ágora de Hora 25’ de la Cadena SER.
Así las cosas, a los medios públicos se les complica la tarea de fomentar la capacidad crítica de la ciudadanía y protegerla de la desinformación, con debates de calidad sobre cuestiones políticas, sociales, económicas o culturales. Tal vez, ese día un partido no haya celebrado un acto noticiable, pero tendrá sus segundos en los informativos porque le corresponde.