Una nueva corriente

Arrancaba la temporada y conocíamos que la periodista María Rey abandonaba el Congreso de los Diputados para presentar informativos en plató. No es habitual ver a una mujer de edad madura comenzando una tarea como esta. La tradición en España marca que las periodistas —nótese la concreción en femenino porque con los hombres no pasa lo mismo— no «pueden» sobrepasar la barrera de los 40 años. Y no hay más que hacer zapping por los diferentes informativos.

María Rey presenta A3N1.
María Rey presenta A3N1.

Antena 3 ha arriesgado colocando a dos mujeres de amplia trayectoria al frente de un informativo, tanto en labores de dirección (dos directoras en un mismo informativo) como en su presentación. Sin embargo, si miramos fuera de las fronteras, esto es algo habitual en Europa y América (fuera quedan las chicas del tiempo mexicanas de las que, por cierto, hablaré en alguna ocasión). Sin ir más lejos, la televisión pública belga confía su principal informativo a Martine Tanghe, una mujer sexagenaria.

Colocar una anchorwoman que lleva toda su vida profesional vinculada al periodismo es todo ventajas. Por una parte, tiene experiencia en la profesión y esto en cámara se traduce en serenidad, confianza, naturalidad y cercanía. Por otro lado, resultará más creíble para el espectador debido a su trayectoria profesional. Más si cabe al ser un rostro parcialmente conocido como María Rey, después de cubrir durante años la información parlamentaria para la cadena.

Pero esta estrategia no solo lo hemos visto en Antena 3. Hace dos temporadas, ETB cambiaba los rostros en su informativo estrella, el Teleberri de las 21:00. Andrea Arrizabalaga y Asier Odriozola dejaban paso a Amaia Urkia, otra mujer que tras presentar en los comienzos de la televisión pública vasca informativos, pasó a hacer labores en edición y la sección de economía.

Podemos estar ante el comienzo de una nueva corriente en la que los directivos antepongan la experiencia periodística a los cánones de belleza y los valores del heteropratiarcado representados en la sociedad. Dudo que esta corrienta se expanda en los próximos años, pero hay que reconocer que por un cambio puntual se comienza.

Las mujeres ganan las elecciones vascas

Es algo de lo que se ha hablado esta campaña. El número de mujeres que iba en listas era superior al de los hombres y se vio también en el debate de ETB-1 en el que participaron cuatro mujeres frente a un hombre.

Si repartimos esas listas en escaños en el Parlamento Vasco quedaría así la proporción: 40 mujeres frente a 35 hombres.

Y si lo analizamos por partidos políticos la diferencia es más que notable. El PNV es el único partido cuyos parlamentarios son en su mayoría hombres (48%). Después, le sigue Elkarrekin Podemos con un 55% y pisando los talones el Partido Popular con mujeres en un 56% de sus parlamentarias. EH Bildu continúa el ranking en un 65% y el PSE-EE lo cierra como el partido con mayor representación femenina en el Parlamento en proporción a su número de escaños.

40 mujeres que junto con los 35 hombres representarán a la ciudadanía vasca con más fuerza que en la pasada legislatura. Una cifra necesaria para hacer frente y cambiar las leyes que les impiden lograr la igualdad en un mundo en el que más de la mitad son del sexo femenino.

Debate

Ayer se celebró uno de los debates que organizó Euskal Telebista en la campaña de las elecciones vascas. El primero, con menos repercusión pero con un magnífico dato de audiencia, se emitió en ETB-1  mientras que el segundo, al que ocudieron todos los candidatos a Lehendakari (representando a EH Bildu acudió Miren Larrión, cabeza de listas por Araba), tuvo mayor impacto entre la audicencia y en la propia campaña, sobre todo por el silencio protagonzado entre la candidata Pili Zabala de Elkarrekin Podemos y Alfonso Alonso, candidato del Partido Popular. Más allá de los rifirrafes protagonizados, me gustaría centrar esta entrada en el nivel del debate, tanto por parte de los invitados como por parte del moderador, Xabier G. Ramsden.

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El candidato por el PNV, se mostró en las dos horas que duró el encuentro a la altura, argumentando en todo momento y llevando los contrargumentos de sus rivales a su terreno. Demostró que conocía bien el ideario del partido y el argumentario de pe a pa. Incluso puso en aprietos a varios políticos, como a Idoia Mendia con la política lingüística a raíz del vídeo sobre el euskera en la administración. O a Miren Larrión, pidiéndole que condece expresamente la violencia de ETA. Además, se mostró sereno y tranquilo, siempre con una sonrisa irónica en la cara. En definitiva, lejos de sus discursos y mítines donde el ritmo monótono hace que solo los periodistas los sigan (y por obligación).

La lucha de Larrión estaba con Elkarrekin Podemos aunque tenía que apagar los fuegos que le encendían sus adversarios. Se manejó bien, supo defender sus políticas sociales -con las que entró a debate con el PNV y PSE- y sus planes de independencia. El momento más incómodo fue con la ya mencionada condena a la violencia de ETA que le pidió Urkullu. De hecho, pareció estar de acuerdo con el líder jeltzale pero no poder condenarla por prohibición del partido. Perderían un puñado de votos del sector más radical.

Idoia Mendia recibió críticas por todos lados. Tanto por su programa en Euskadi como por la situación de su partido a nivel estatal. Aguantó el chaparrón y defendió su programa como las líneas de actuación sensatas y no rupturistas. Sacó pecho con la educación, la sanida y el fin de la actividad armada de ETA que «lleva el sello socialista», tal y como dijo ella en su minuto de oro (que en realdiad fueron 40 segundospara cada uno).

El canidato popular y ministro en funciones, Alfonso Alonso, marcó unas intervenciones muy dirigidas a sus votantes, con grandes titulares y ataques a otras formaciones. El momento más tenso se vivió cuando le contesto a Zabala balbuceando que según la ley no era considerada víctima de terrorismo. Respuesta a la que le precedieron 5 largos segundos en silencio. Se refugió en ser la fuerza que evitaría la ruptura con España y esquivó con  bastante soltura los ataques sobre la corrupción en su partido. En definitiva, un mensaje muy dirigido a los fieles votantes del PP.

Por último, Pili Zabala, la candidata de Elkarrekin Podemos que intentaba buscar una posición mejor que la que tuvo en el debate del martes en ETB-1, donde -digamos- que no fue su mejor noche. En el del jueves, le faltó también naturalidad, rapidez en las respuestas y saber intervenir. Algunos argumentos eran leídos directamente de sus papeles en el atril y no supo contrarestar las críticas que tachaban a su partido de populista o centralista. Sin embargo, se percibió que, entrando en el terreno personal, estaba a la altura y supo aprovechar la postura de Alonso. El largo silencio de 5 segundos le hizo ganar puntos entre sus votantes que se daban cuenta de que Zabala no estaba hecha al formato de debate.

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