Pseudonoticias

El otro día, leí en El País un reportaje sobre varios sitios web que publican y comparten noticias falsas. Son bulos que en su titular no cuentan toda la verdad o nada de ella para llamar la atención en las redes sociales. De esta forma, los usuarios los comparten, aumentan las visitas a la página y, en consecuencia, los ingresos por publicidad.

Este tipo de portales se hace pasar por medios de comunicación para ganarse la credibilidad de los lectores. Páginas web, como Cerebrother.es o Mediterráneo Digital, se aprovechan de la ingeniudad de algunos lectores para lucrarse y obtener beneficios. Y lo dicen sin pelos en la lengua, como se puede leer en el reportaje.

Es una forma de hacer negocio ruín y rastrera con publicaciones que de lejos se parecen a otros portales de publicaciones falsas, como El Mundo Today. La diferencia principal es que EMT usa la ironía para hacer una crítica social con titulares que nos hacen sospechar a la primera que son escritos falsos.

Sin embargo, lo que más me preocupa es la credibilidad que los usuarios dan a las redes sociales y a los contendios que se comparten. Sin ir más lejos, ayer me comentaba un amigo exaltado que iban a cancelar Sálvados por presiones políticas. Lo había leído en una cadena de mensajes en Whatsapp y, obviamente, era un bulo.

Más complicado es detectarlo en redes sociales donde contenidos veraces se mezclan con otros que son inventados por portales como los que citado y no quiero enlazar para no aumentar sus visitas. Por ejemplo, Facebook podría establecer alguna forma para asegurar al usuario que esa página comparte noticias de calidad y debidamente contrastadas. Lo mismo se podría aplicar a Twitter. Mecanismos más allá del tick oficial de cuenta verificada.

Por mucho que los medios se esfuercen por ofrecer noticias contrastadas y honestas —que, por otra parte, es lo que deben hacer siempre—, no son nada si el canal de las redes sociales no ofrece unas garantías mínimas que potencien el buen hacer del periodismo y de los medios que las utilizan.

Clases de periodismo: 6 formas de identificar noticias falsas

La inocentada que seguimos sufriendo

Hace 6 años, el 28 de diciembre, se vivió la mayor inocentada nunca vista en televisión. El canal de información CNN+ desaparecía de nuestra TDT tras cesar sus emisiones a las 23:59. Aquí tenéis los últimos momentos de su último boletín que incluía la noticia de su propio cierre.

Esta democracia se quedaba un poco más coja. No solo porque perdía un medio de comunicación de tantos que se iban destruyendo por culpa de la crisis, sino que también era el único canal temático de información contínua privado. De esta forma, el espectro se queda únicamente con el Canal 24 horas de TVE, desgraciadamente, en manos del gobierno de turno.

La razón del cierre, según El País, fue la «renuncia a alquilar a Telecinco un canal para producir una oferta basada en la información. Esta opción formaba parte de los acuerdos de fusión entre Cuatro (de Prisa TV) y Telecinco (Mediaset) firmados en diciembre de 2009l». Y es que CCN+ surgió tras un acuerdo entre Turner Broadcasting System International, que es responsable de la cadena CNN, y Sogecable, medio dentro de Prisa.

Si algún día lo fue, hacer información en televisión no es rentable y más durante 24 horas diarias. La infraestructura que necesita contar las noticias en este medio visual es inmensa y muy técnica. En el proceso de elaboración, intervienen numerosas personas y varios equipamientos que se quedan obsoletos cada pocos años. Eso sí, el prestigio que da un espacio informativo es inmenso para el canal y cumple con dos de las funciones básicas: informar y generar opinión.

40 millones de euros en pérdidas sólamente en sus 3 años de emisión en la TDT y no encontrar un plan de viavilidad a medio o largo plazo fueron razones más que suficientes para cerrar CNN+. Una decisión tomada por los directivos empresarios de Prisa en el contexto de un sector que comercia con la información como cualquier otro bien más. Y para más inri, en esa misma frecuencia a las 00:00, comenzó a emitir otro canal 24 horas… pero de Gran Hermano. Las antípodas de un minuto a otro.

Para conocer más sobre este canal, recomiendo totalmente el libro de una profesional que trabajó aquí y que actualmente se dedica a la docencia, Esther Cervera, titulado CNN+. Mucho más que noticias.

De Rita e inocencia

La semana pasada, la senadora Rita Barberá fallecía de un infarto en un hotel en Madrid, dos días después de haber declarado ante el Tribunal Supremo por presunto delito de blanqueo de capitales. Los diferentes partidos y políticos lamentaban su muerte —cada uno a su manera— en las sedes, los pasillos del Congreso y las redes sociales.

Fue en este contexto, cuando algunos amigos y compañeros de Rita Barberá aprovechaban para criticar a los medios de comunicación por la presión que habían ejercido hacia su persona. Sin ir más lejos, el Ministro de Defensa, Rafael Catalá, mostró su indiganción por «la campaña» que se puso en marcha contrá la senadora e hizo un llamamiento a «la responsabilidad».

Este tipo de declaraciones solo tienen sentido cuando se pretende hacer uso político de la muerte de una compañera. Los medios han hecho su labor de informar sobre los casos de corrupción. De hecho, fue el PP quien decidió apartarla para que no creará más daños en la imagen del partido. Y eso, según sus círculos cercanos, le causó ansiedad y una profunda pena. Si a esto sumamos otros dos factores más visibles como su sobrepeso y el hecho de fumar, según el presidente de la Fundación Española del Corazón, tenía posibilidades mayores de subrir un infarto.

El debate parecía que llegaba a su fin hasta que el pasado sábado, en un reportaje que emitió Informe Semanal, titulado Presunción de Inocencia, se puso en entredicho la labor de los medios a la hora de respetar la presunción de inocencia, concretamente, en este caso. Las frases eran del tipo: La aparición en escena de intereses particulares, partidistas o la búsqueda de audiencia a cualquier precio, podrían estar enturbiando el afán por limpiar lo público, deslizándose hacia un formato circense que se nutre del escándalo.

Es evidente que buscaba establecer algún tipo de relación entre la muerte de la senadora y el seguimiento mediático de su caso, dejando de lado, obviamente, lo más relevante periodísticamente: el trabajo realizado en Valencia y su caso en los tribunales. Pero esto no es nuevo. Esta estrategia de relacionar dos ideas, en los últimos años, se está poniendo muy de moda en TVE.