Cuando un jingle va más allá: la relación de Repsol y los espacios del tiempo

Sin grandes esfuerzos, todo el mundo es capaz de recordar el jingle de un anuncio publicitario. Es la forma de medir el éxito de esta composición musical breve, sencilla, cercana y pegadiza. Algunos logran su efecto antes que otros y unos pocos consiguen que esa melodía vaya mucho más allá.

Repsol fue uno de estos casos. Es más, lo que en un inicio fue su logo sonoro, ahora es una de las sintonías más reconocibles de la televisión. La multinacional energética y petroquímica lo usaba en sus anuncios de los años 80 y 90. Más allá del contenido publicitario, hoy en día impensable, en este anuncio se pueden escuchar las siete notas que lo componen, claramente a partir del segundo 14 y, más adelante, en sucesivas repeticiones.

Las siete notas se escuchan claramente a partir del segundo 14 y al final del spot.

Como una de las compañías más importantes de España, Repsol patrocinaba uno de los espacios más seguidos en la televisión de aquellos años: el tiempo. El espacio para la previsión meteorológica de TVE siempre iba acompañado de uno de sus anuncios hasta la desaparición de la publicidad en 2009. También ocurría lo mismo en otras televisiones, como la pública catalana, TV3.

Tras tantos años de fidelidad, la relación fue tan estrecha que TVE pidió a la empresa quedarse con los derechos del jingle cuando entró en vigor la nueva ley para la supresión de la publicidad. Lo consiguió finalmente, después de un estudio de mercado por parte de la petroquímica: ¿la sociedad asociaba esta música al espacio del tiempo o a su marca? El resultado fue contundente. Esas notas sonaban a borrascas, anticiclones y mapas. Así que Repsol acabó vendiendo sus derechos a la televisión.

Actualmente, el espacio del tiempo de TVE sigue empleando esta sintonía, ya tan mítica, como la de Informe Semanal. En el caso de TV3, se siguió empleando hasta el estreno de la nueva línea gráfica y sonora de sus informativos en 2014.

10 cosas que deben cambiar en el periodismo 

No es cuestión de ponernos catastróficos. El periodismo tiene por delante una larga vida en esta sociedad sobreinformada, pero para ello tiene que cambiar la mala praxis que ha ido adquiriendo, sobre todo, en los últimos años de crisis. El nuevo modelo que está surgiendo con las nuevas tecnologías es el marco idóneo para aplicar cambios.

1.»Partidización» de los medios

Una cosa es tener cierta línea editorial y otra cosa es que las noticias estén redactadas con el argumentario de un partido político. Un medio no se debe vincular a una organización y defender sus intereses particulares usando la información y su capacidad de influir. Unos ojos para ver la actualidad sí, pero sin usar los ojos del político.

2. Condiciones precarias

Desde noviembre de 2008, cerca de 12.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo. Muchos medios han cerrado y otros sobreviven a duras penas. Poca plantilla para la misma carga de trabajo y esa misma plantilla con contratos de falsos autónomos y salarios por los suelos. Nada que no ocurra en otras profesiones, pero, al igual que en las otras, afecta al resultado final del producto.

3. Somos hombres orquesta

Un medio de comunicación con presencia en diferentes soportes (televisión, radio, papel, web, redes sociales) y un periodista para cubrir la misma información y contarla a través de todos ellos. El profesional de radio va a la rueda de prensa y, además de coger el audio y elaborar su pieza para la antena, tiene que sacar fotos para la noticia escrita de la web y grabar un vídeo para difundir en redes sociales. No domina todos los lenguajes y probablemente no llegue a todo como le gustaría. Periodista multimedia lo llaman los académicos; periodista «multimierda», prefiero llamarlo yo.

4. Reporteros de oficina

El redactor se limita a copiar y pegar teletipos en la web o a realizar sus informaciones con las notas de prensa que le mandan los gabinetes de comunicación al correo. Entre otras cosas positivas, las nuevas tecnologías han permitido que la información llegue a la redacción y no sea el periodista quien salga a buscarla. Pero nunca olvidemos que los directores de comunicación redactan notas de prensa y no noticias, y que la base del periodismo está a pie de calle junto a la ciudadanía.

5. El Trendic Topic de Twitter como escaleta

Telediarios sobre contenidos virales en Internet. Lo vemos cuando sacan los tuits más irónicos sobre el plato de Masterchef León come gamba  o el vídeo de You Tube del chino que dispara garbanzos con los cartílagos de la oreja. Divertidos de ver, pero, ya que el tiempo en un informativo es muy limitado, debemos aprovecharlo con asuntos menos banales.

6. Palabrería para rellenar horas

Sabemos que la tertulia es lo más barato de producir y que rellenan horas de programación a base de un recurso que no se agota: la actualidad. Sin embargo, el hecho noticioso se agota y es cuando entran en aspectos que lejos quedan del interés público, como el amarillismo político. Como dice un amigo, «te cuentan hasta los mocos de Pablo Iglesias». Más periodismo sí, pero que, efectivamente, sea periodismo.

7. Los «todólogos» en tertulias

Sentados en el mismo sitio, suelen opinar sobre todos los temas: desde la crisis en el Real Madrid hasta de la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Además, a todas horas en diferentes cadenas. Y tú te preguntas: ¿Cuándo sacan tiempo para documentarse, entender lo que pasa, consultar a sus fuentes y ya ofrecer un juicio de valor? Pues parece que entre intermedio e intermedio cuando salen al baño.

8. Publicidad encubierta

En las páginas de cultura de un periódico de un grupo de comunicación encontramos solo críticas de libros de la editorial que forma parte del mismo grupo. El informativo de televisión termina con una pieza sobre la serie que van a emitir a partir de las 22:30 o sobre la última película que ha producido su canal. Por no hablar de comprar directamente programas monográficos, reportajes o entrevistas.

9.  Publicidad institucional

Parte de los ingresos en publicidad de un medio proviene de las instituciones: la DGT que conciencia sobre los adelantamientos peligrosos, el Gobierno que abre la campaña de vacunación o el anuncio del Día de las Fuerzas Armadas. Es por eso que los Gobiernos pueden llegar a condicionar los beneficios de las empresas informativas. Varios medios ya han denunciado casos en los que los gabinetes invierten más publicidad institucional en los medios afines. Entonces, ¿qué tendrá que hacer un medio para conseguir más ingresos por esta vía? Respuesta clara.

10. Los egos y las envidias profesionales

Kapuscinski decía: «Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. […] Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe,sus intereses, sus dificultades, sus tragedias». Los que trabajamos en redacciones ya sabemos que precisamente humildad  y  empatía no sobran en la profesión. Acabemos con las hogueras de vanidades.

Y, precisamente, disculpad si con esta entrada os da la sensación de que me las tiro de gurú del periodismo. Para nada, una opinión más en este cajón de sastre.