Lo que hace Ibai Llanos no es periodismo, pero es lícito y respetable

Muchas compañeras y compañeros de profesión llevan unos días criticando que Messi haya escogido a Ibai Llanos para su primera entrevista tras fichar por el PSG. El argentino ha concedido la exclusiva a un streamer, algo que hasta ahora no se había visto. A nadie se le escapaba que la charla con Ibai sería más cómoda y fácil que con cualquier periodista. Además, la visibilidad es prácticamente la misma porque los medios iban a comprar ese contenido.

Esto no es un capítulo más en el denso libro sobre intrusismo en el mundo del periodismo. El bilbaino en ningún momento se ha inmiscuido en el mundo de la información. Su intención no ha sido ni será hacer periodismo, sino generar contenido para entretener. Ibai Llanos no quiere rivalizar con los medios. “Ni soy periodista, ni quiero competir con la prensa, respeto mucho la profesión y tengo muchos amigos. Pero no puedo rechazar estas cosas si me invitan, ya lo siento”, escribió en Twitter cuando saltó la polémica.

Nadie cuestiona que un invitado vaya “a divertirse” a El Hormiguero. El público de sobra conoce que el programa de Pablo Motos no es un formato periodístico, sino de entretenimiento, aunque en ocasiones el invitado pueda tener interés informativo, como lo tuvo Messi en la aparición de Ibai en Twitch.

Ibai Llanos en la presentación de Lionel Messi.

Todavía los profesionales de los medios no somos conscientes de que el monopolio de la información ya no lo tenemos en los medios convencionales. No hay más que ver las bromas y el desprecio hacia Ibai cuando visitó El Partidazo de COPE. Sus periodistas deportivos todavía no entienden lo que hace. Con las nuevas tecnologías, cualquier persona, con talento, gracia y esfuerzo, puede adelantarnos en contenidos. La competencia crece por lo tanto, así que la única forma de hacerle frente es aceptando esta nueva situación.

Con este nivel de arrogancia que aún conservamos en las redacciones, es normal que el nuevo público conecte más con Ibai que con los locutores deportivos que hablan desde su púlpito. Y que el futbolista de turno —el último, Piqué— prefiera echarse unas risas con el streamer. El caso es mantener una charla divertida, sin más intenciones, como se hace en muchas tertulias deportivas, pero sobre la decadencia del periodismo deportivo en un infoshow, ya hablaremos otro día.