La reflexión de Pedro Sánchez durante cinco días y su posterior decisión de continuar al frente del Gobierno central ha servido únicamente para trasladar al debate público las condiciones en las que se mueve a diario parte de la política española. Esta ya era una realidad, pero hasta ahora no había golpeado a la cabeza más visible del Ejecutivo. Ada Colau, Mónica Oltra, Pablo Iglesias o Irene Montero han sido solo otros de los afectados del llamado lowfare, es decir, de la instrumentalización de la Justicia para conseguir fines políticos, y de la desinformación.
La apertura de diligencias a la mujer del presidente Sánchez, Begoña López, tras una denuncia del pseudosindicato Manos Limpias, basada en informaciones de páginas webs falsas y por las que sus autores tuvieron que rectificar, parece que supondrá un impulso para una “regeneración democrática” en este caso con la mirada puesta en la Justicia y en los medios de comunicación. Siempre queda la duda de hasta dónde se llegará. Más cuando ese anuncio desde la escalinata de La Moncloa no admitía preguntas de la prensa o las únicas entrevistas concedidas tras esta reflexión ha sido en la televisión pública o en medios afines. Un punto de partida cuestionable.
En todo caso, es incontestable que el modelo con el que Donald Trump llegó al poder ―y podrá volver a llegar este año― está instalado en España. La periodista Silvia Intxaurrondo lo explica en poco más de minuto y medio.
Aquí, la magnífica @SIntxaurrondo, te explica desde dentro como “se monta un caso”. Es decir, como se crea, se propaga y se magnifica un bulo para intentar acabar con el rival político. Todos sabemos en qué dirección se produce esto. pic.twitter.com/6QIskgFR4d
Cómo hacer frente a estas situaciones es lo que se va a debatir en los próximos meses. Será complicado legislar para que la libertad de difamación no se confunda con la libertad de información, fronteras que hasta ahora siempre se han dejado en las manos de los códigos deontológicos y la buena praxis periodística.
Tampoco ayudará a buscar soluciones la vertiente transnacional que tiene este problema. Francia ya lo intentó hace seis años, aunque sus esfuerzos no han dado frutos. La Unión Europea ya tiene su Ley de Servicios Digitales (DSA). España podría continuar este camino iniciado.
Texto publicado el 28 de noviembre de 2023 en la revista conmemorativa del 90º aniversario de Radio Bilbao distribuida con la edición del diario ‘El País’. Escrito por Gonzalo Loza.
Una capital no lo es si no tiene un territorio al que representar. Bilbao no se entiende sin Bizkaia. Y viceversa. Similar conexión guarda una radio con el lugar donde se escucha. Radio Bilbao está empadronada moralmente en Bilbao y en Bizkaia. En sus 90 años de existencia, ha vivido muy vinculada a la vida de la ciudadanía bizkaina. Tanto, que cuenta con esa condición de miembro de la familia local, completamente integrada en la cotidianidad. Este corte afectivo tan particular, cuando ocurre un acontecimiento extraordinario, provoca que la radio mantenga su posición y esté más presente entre la audiencia.
Ha ocurrido en multitud de ocasiones. Sin ir más lejos, en todas las finales de Copa del Athletic, durante la Semana Grande de Bilbao o en los incendios de Enkarterri hace justo un año. Aun y todo, costará olvidar la pandemia de coronavirus en 2020. Los dirigentes políticos se vieron obligados a tomar decisiones inéditas hasta ese momento, mientras los centros sociosanitarios agonizaban y la sociedad limitaba sus contactos físicos.
Radio Bilbao fue capaz de informar a diario de la nueva realidad del territorio, en muchos momentos, haciendo frente a retos técnicos y humanos jamás vistos en su historia. Supuso un esfuerzo extra que se vio reconocido con los mejores datos de audiencia en cuatro años, según los estudios de audiencias publicados esos meses.
La radio local de una ciudad mantiene una capilaridad que permite llegar a lugares donde el resto no lo hace
Javier Casal es actualmente la voz de Hora 14. Este periodista marinense empezó en Radio Pontevedra y, años más tarde, se trasladó a Radio Madrid. Cuando estalló la pandemia, era el director de Contenidos de la Comunidad de Madrid. “En un momento de confinamiento tan delicado para la sociedad, la radio local se convirtió en un elemento necesario para conectarse al mundo exterior”, recuerda el editor de este informativo de la Cadena SER. Además, subraya el papel de la radio como compañía: “Ya no solo fue un medio informativo, sino un elemento social que ayudó a mucha gente que estaba sola en casa”.
Compañera fiel
Este fenómeno no solo ocurrió en Madrid. Del mismo modo pasó en Bilbao y en otras tantas ciudades del mundo. Thomas Kent acaba de dejar la presidencia de Radio Free Europe/Radio Liberty, una organización de radiodifusión que emite contenidos en Europa del Este, Asia Central u Oriente Medio donde la libertad de prensa es limitada. “En muchos países, las estaciones de radio tienen prestigio y credibilidad, especialmente, si son emisoras de larga trayectoria y con un liderazgo editorial independiente. Suponiendo que sean honestas, se convierten en importantes puntos de referencia para toda la población”, explica en una conversación con Radio Bilbao desde su despacho en Nueva York (EE UU).
Además, este periodista, que pasó 40 años en la agencia de noticias Associated Press (AP), destaca otra característica: “Dado que la producción y la tecnología de sus programas son mucho más simples que en la televisión, la radio reacciona a los eventos más rápido”. Igualmente, desde el otro lado, ya que los transistores de los oyentes pueden “estar alimentados por baterías o energía solar, incluso, funcionar sin internet”.
Es lo que ocurrió, precisamente, en otra de las grandes crisis en el territorio histórico. Durante el último fin de semana de agosto de 1983, las fuertes precipitaciones en Bizkaia dejaron 1.500 toneladas de agua. Decenas de municipios quedaron incomunicados y bajo las crecidas de sus ríos, empezando por Bilbao, inmerso en Aste Nagusia. Fue entonces, cuando Radio Bilbao, emitiendo con equipos autónomos porque la ciudad estaba sin electricidad, se convirtió en un servicio esencial para la ciudadanía: desde avisos de reparto de alimentos y agua potable, hasta llamamientos de vecinos a sus allegados.
La ciudadanía con la oreja pegada al transistor fue una de las muchas imágenes de esta catástrofe. “La labor de Radio Bilbao fue fundamental”, resume el comparsero José María Amantes en el documental sonoro que narra lo que ocurrió aquellos días y al que ya se puede acceder. Recuerda que “nos dirigíamos a los estudios y lanzábamos mensajes a la gente que estaba incomunicada”. Es más, la emisora de la Cadena SER en Bizkaia fue una de las vías por las que se canalizó un movimiento de solidaridad para las personas damnificadas.
La radio aporta un plus de credibilidad y veracidad que no tiene una red social. La marca de la radio avala la calidad de un contenido.
Hoy en día, las redes sociales seguro que modificarían este papel de la radio local, pero nunca lo suprimirán. Cada vez que nace alguna innovación comunicativa, se pronostica que va a acabar con las anteriores. Sin embargo, la historia ha dejado claro que los medios se reacomodan en el espectro comunicativo, llegando a complementarse. Según Casal, “la radio aporta un plus de credibilidad y veracidad que no tiene una red social. Todos podemos cometer errores a la hora de contrastar información, pero la marca SER o cualquier otra de la competencia avala la calidad de un contenido”.
La radio nació con la proximidad como apellido. “Desprestigiar y suprimir los recursos de la radio local es una temeridad empresarial. La radio local de una ciudad mantiene una capilaridad que permite llegar a lugares donde el resto no lo hace”, sentencia el periodista de la SER. “Yo no concibo la radio del futuro sin información o entretenimiento local”. Ahora bien, considera que la radio local perdurará siempre que tenga un enfoque propio de los temas.
La radio salva vidas
La UNESCO dedicó en 2016 el Día Mundial de la Radio a la radio en situaciones de emergencia. La senadora de las Naciones Unidas, Loren Legarda, destacó entonces que “el trabajo de los profesionales de la radio es crucial en la preparación y gestión de desastres”. De hecho, este trabajo puede llegar a salvar vidas ya que “la radio está en el terreno dentro de las primeras 24 horas de un desastre para trasmitir información vital a través de las ondas aéreas”.
Esta misma idea también es importante para Kent. “Las estaciones locales que transmiten por ondas están siendo cuestionadas en muchos países”, asevera. “La audiencia recibe noticias y música por fuentes de internet” en lugar de mediante las ondas convencionales, “incluso en sus automóviles”. De cara al futuro, considera que las emisoras deberán seguir invirtiendo en frecuencias y, en caso necesario, “los gobiernos eventualmente tendrán que subsidiar la infraestructura de transmisión por aire para que esté disponible en caso de emergencia”.
Radio Bilbao vive en Bilbao, forma parte de la vida de Bizkaia y no se puede entender la vida de Bizkaia sin Radio Bilbao. Por eso, tendrá futuro en cualquiera de sus formas —en emisión lineal, en pódcast, en formato tuit o en un vídeo en Tik-Tok—. Pero no solo por su presencia en Bizkaia, su capacidad de reacción, su credibilidad o su adaptabilidad. Hay un último factor indiscutible: la calidez, cercanía y sencillez que le dota la comunicación a través de la voz. Eso no lo tiene ningún otro canal de comunicación.
Ibai Llanos sigue desmontando las formas de consumo y producción audiovisual. Ya sorprendió con las entrevistas a famosos jugadores de fútbol y, ahora, ha vuelto a dar la campanada con Ramón García: retransmitió la entrada en 2022 desde la Puerta de Sol. Lo hizo en su canal de Twitch, a pesar de que algún canal en abierto intentó comprarle los derechos de emisión.
El famoso ‘streamer’ ha ido más allá. Ha salido de su casa, a diferencia del año pasado, y se ha instalado en el lugar con el alquiler más caro para dar la bienvenida a un año nuevo. En el edificio número 11, donde antes estaba el luminoso de Tío Pepe. Montó su set en una planta más baja que las televisiones, en el segundo piso, con un tiro de cámara peor, en el que no se veía la esfera del reloj. Sin embargo, cumplía su objetivo: estar ahí para ganar en presencia e influencia.
El contenido también estaba a la altura de cualquier otra producción de retransmisión de campanadas. Desde un ‘making of’ a su llegada a Sol, con patrocinio incluido, hasta la habitual tertulia con sus colaboradores y ‘streamers’ habituales de repaso del año. Eso sí, todo hombres. Por cierto, jugada maestra de Ramón García al aceptar esta propuesta y renovarse para llegar a una nueva generación.
La realización y la escenografía tampoco se han quedado atrás. De la cámara y el micrófono frente a su ordenador, a una realización multicámara con varios planos de la plaza y del reloj. Dos sets: uno en la ventana que da al edificio de la Delegación del Gobierno en Madrid y otro con una mesa para los tertulianos.
A nivel comercial, incluso conseguía reunir a varios patrocinadores —de dónde si no tanto presupuesto para el despliegue—, varias marcas de comercio electrónico o de snacks. Todo muy acorde a su perfil de audiencia.
Está claro que esto no se puede comparar en nivel de beneficios, ni de audiencias (hasta 800.000 espectadores en uno de los picos) a cualquier otra propuesta de una televisión generalista. Este evento forma parte ya de una tradición asentada de reunirse frente al televisor con rostros de corte familiar ya asentados. No obstante, el experimento está hecho y ha salido más que notable. Ibai ha vuelto a abrir una nueva galaxia de contenidos y de formas de comunicar y llegar a la audiencia en un evento tan seguido como este.