La propia experiencia para acompañar el relato informativo

El pasado sábado fue el Día Internacional contra la Volencia de Género. Los medios llevan desde unos años —no puede ser de otra forma— abriendo informativos y llevando a portadas estos asesinatos que hasta 1998 se denominaban como “crímenes pasionales”. Una labor de concienciación y visibilización de esta lacra que ya lleva 44 muertes por el hecho de ser mujeres.

Entre los tratamientos que dieron diferentes medios, me gustaría destacar el que pudimos ver en el Teleberri, el informativo del segundo canal de Euskal Telebista. En su edición de la noche, sentada en la mesa del plató, además de su presentador habitual, Juan Cralos Etxebarria, también estaba una mujer poco conocida para los espectadores. Era Ainhoa Malaxetxebarria de la Asociación Haize Berria y había sufrido malos tratos hasta que hace 10 años decidió denunciar.

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Iba a acompañar en el relato informativo en este día” ya que “alguien que ha vivido la violencia en primera persona seguro que puede aportar y hacer el subrayado de algunas informaciones”, tal y como afirmó Etxeberria. A partir de esa presentación, durante más de 15 minutos fueron contando las movilizaciones habidas ese día en las capitales, cómo denunciar, la postura de los adolescentes en este tema… con una experta que profundizaba en cada noticia con interpretación.

No estamos acostumbrados a ver en un informativo convencional un tratamiento como este, pero sin duda alguna ha sido todo un acierto de los editores.  Introducir en vídeos para informar y pequeñas píldoras de opinión en plató para educar y visibilizar ha sido la guinda que solo esta televisón pública ha puesto.

10 cosas que deben cambiar en el periodismo 

No es cuestión de ponernos catastróficos. El periodismo tiene por delante una larga vida en esta sociedad sobreinformada, pero para ello tiene que cambiar la mala praxis que ha ido adquiriendo, sobre todo, en los últimos años de crisis. El nuevo modelo que está surgiendo con las nuevas tecnologías es el marco idóneo para aplicar cambios.

1.”Partidización” de los medios

Una cosa es tener cierta línea editorial y otra cosa es que las noticias estén redactadas con el argumentario de un partido político. Un medio no se debe vincular a una organización y defender sus intereses particulares usando la información y su capacidad de influir. Unos ojos para ver la actualidad sí, pero sin usar los ojos del político.

2. Condiciones precarias

Desde noviembre de 2008, cerca de 12.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo. Muchos medios han cerrado y otros sobreviven a duras penas. Poca plantilla para la misma carga de trabajo y esa misma plantilla con contratos de falsos autónomos y salarios por los suelos. Nada que no ocurra en otras profesiones, pero, al igual que en las otras, afecta al resultado final del producto.

3. Somos hombres orquesta

Un medio de comunicación con presencia en diferentes soportes (televisión, radio, papel, web, redes sociales) y un periodista para cubrir la misma información y contarla a través de todos ellos. El profesional de radio va a la rueda de prensa y, además de coger el audio y elaborar su pieza para la antena, tiene que sacar fotos para la noticia escrita de la web y grabar un vídeo para difundir en redes sociales. No domina todos los lenguajes y probablemente no llegue a todo como le gustaría. Periodista multimedia lo llaman los académicos; periodista “multimierda”, prefiero llamarlo yo.

4. Reporteros de oficina

El redactor se limita a copiar y pegar teletipos en la web o a realizar sus informaciones con las notas de prensa que le mandan los gabinetes de comunicación al correo. Entre otras cosas positivas, las nuevas tecnologías han permitido que la información llegue a la redacción y no sea el periodista quien salga a buscarla. Pero nunca olvidemos que los directores de comunicación redactan notas de prensa y no noticias, y que la base del periodismo está a pie de calle junto a la ciudadanía.

5. El Trendic Topic de Twitter como escaleta

Telediarios sobre contenidos virales en Internet. Lo vemos cuando sacan los tuits más irónicos sobre el plato de Masterchef León come gamba  o el vídeo de You Tube del chino que dispara garbanzos con los cartílagos de la oreja. Divertidos de ver, pero, ya que el tiempo en un informativo es muy limitado, debemos aprovecharlo con asuntos menos banales.

6. Palabrería para rellenar horas

Sabemos que la tertulia es lo más barato de producir y que rellenan horas de programación a base de un recurso que no se agota: la actualidad. Sin embargo, el hecho noticioso se agota y es cuando entran en aspectos que lejos quedan del interés público, como el amarillismo político. Como dice un amigo, “te cuentan hasta los mocos de Pablo Iglesias”. Más periodismo sí, pero que, efectivamente, sea periodismo.

7. Los “todólogos” en tertulias

Sentados en el mismo sitio, suelen opinar sobre todos los temas: desde la crisis en el Real Madrid hasta de la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Además, a todas horas en diferentes cadenas. Y tú te preguntas: ¿Cuándo sacan tiempo para documentarse, entender lo que pasa, consultar a sus fuentes y ya ofrecer un juicio de valor? Pues parece que entre intermedio e intermedio cuando salen al baño.

8. Publicidad encubierta

En las páginas de cultura de un periódico de un grupo de comunicación encontramos solo críticas de libros de la editorial que forma parte del mismo grupo. El informativo de televisión termina con una pieza sobre la serie que van a emitir a partir de las 22:30 o sobre la última película que ha producido su canal. Por no hablar de comprar directamente programas monográficos, reportajes o entrevistas.

9.  Publicidad institucional

Parte de los ingresos en publicidad de un medio proviene de las instituciones: la DGT que conciencia sobre los adelantamientos peligrosos, el Gobierno que abre la campaña de vacunación o el anuncio del Día de las Fuerzas Armadas. Es por eso que los Gobiernos pueden llegar a condicionar los beneficios de las empresas informativas. Varios medios ya han denunciado casos en los que los gabinetes invierten más publicidad institucional en los medios afines. Entonces, ¿qué tendrá que hacer un medio para conseguir más ingresos por esta vía? Respuesta clara.

10. Los egos y las envidias profesionales

Kapuscinski decía: “Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. […] Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe,sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Los que trabajamos en redacciones ya sabemos que precisamente humildad  y  empatía no sobran en la profesión. Acabemos con las hogueras de vanidades.

Y, precisamente, disculpad si con esta entrada os da la sensación de que me las tiro de gurú del periodismo. Para nada, una opinión más en este cajón de sastre.

La paja en el ojo ajeno

Rajoy reunía el pasado sábado a todo su consejo de ministros para ver cómo podían aplicar el artículo 155 en Cataluña. Un punto de la Constitución española concreto porque habla de la supresión de una autonomía, pero, a la vez, abstracto porque no aborda las medidas necesarias “para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones”. Por ello, el Gobierno español, con el apoyo de Ciudadanos y las primeras filas del PSOE, van a abrir un libro en blanco y empezar a escribir.

Tras la reunión, conocíamos que el Estado tomará las riendas de los medios públicos catalanes, que tanta polémica han levantado semanas anteriores por el tratamiento concedido al procés soberanista. De hecho, los partidos constitucionalistas y la Sociedad Civil catalana han afirmado en varias intervenciones que TV3 es un canal al servicio del independentismo.

Rajoy y Sáez de Santamaría en una fotografía manipulada en TV3.

Bajo este punto de vista, más o menos acertado, el documento de Moncloa se compromete a que los órganos o la autoridad que se creen garanticen “la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político, social y cultural”. Además, esa información deberá garantizar “el equilibrio territorial, así como el conocimiento y el respeto de los valores y principios contenidos en la Constitución española y el Estatut, tal y como establece el artículo 26 de la Ley 22/2015 de la comunicación audiovisual de Cataluña”. Por el momento, todo apunta a que están buscando nuevos directivos para TV3, Catalunya Radio y el organismo que las aglutina, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA).

Las reacciones no han tardado en llegar cuando se hizo pública la noticia. Tanto los profesionales de la casa, así como el Comité de Empresa de TV3 han mostrado un total rechazo a la intervención de la cadena pública al considerarlo como un “ataque directo, indigno e impúdico al derecho a la libertad de expresión y de información”. A este rechazo, también se unían otros tres organismos de televisiones públicas, como el Consejo de Redacción de EiTB, el Comité Intercentros de CRTVG y el Consejo de Informativos de RTVE.

Me resulta un contrasentido el hecho de que el Estado intervenga la televisón pública catalana para asegurar la pluralidad y el derecho a la buena información, cuando en TVE no lo hace. Por todos son conocidos los multiples casos de manipulación informativa denunciados por el Consejo de Informativos en los últimos cinco años, cuando la mayoría absoluta del PP impuso la elección a dedo del Presidente de RTVE. Los políticos siguen pensado que tienen el poder sobre los medios al servicio de la ciudadanía —porque ella los paga— y eso flaco favor hace a una democracia. Mientras sus señorías sigan con esta sensibilidad hacia este estilo de ” información veraz, objetiva y equilibrada”, cualquier excusa será buena para meter las zarpas. Y así hemos llegado a una RTVE y una TV3 intervendias.